El Mañana

miércoles, 23 de octubre de 2019

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El sol sale, pero…

21 septiembre, 2019

Tal parece que el sol sale, pero sólo para Nuevo Laredo, pues mientras a nuestro alrededor las lluvias y el frente frío son los temas dominantes, para nosotros el calor sigue.

Bonito sería que pudiéramos desear lluvias constantes sin que esto representara una preocupación, pues lamentablemente -y todos sabemos- que la infraestructura de la ciudad no está preparada para ello, bastan 15 minutos de lluvia moderada para que las principales vialidades de la ciudad queden bajo el agua un rato.

Al recorrer las calles de Nuevo Laredo, lo que vemos es maquillaje por todos lados, pues con la lluvia se borra y se revela toda la verdad; empezando por los baches que vuelven a brotar incluso más grandes que antes.

Las líneas amarillas de las calles duran menos que un tatuaje de la Feria; los semáforos sólo requieren un poco de humedad para que se apaguen en varias secciones.

Por donde veamos, encontraremos ejemplos de la deficiente infraestructura de la ciudad; sin embargo, no hay excusa para ello, pues si algo tiene Nuevo Laredo, es un envidiable presupuesto que además crece año con año y aun así no se ve reflejado con obras ni mantenimiento de calidad.

Cada político dirá que le heredaron décadas de problemas que no resolverá en un trienio, pero esto se vuelve su excusa para volverse parte del problema; una tradición de varias décadas de presupuestos que no se ven en ningún rubro.

A opinión de algunos, Rivas en la alcaldía no ha dejado siquiera alguna obra significativa, pues de otras administraciones hay herencias que tienen utilidad.

Cada alcalde y tal vez hasta su gabinete, debe preguntarse cómo quiere ser recordado, especialmente si pretende continuar su carrera política, pues ese buen o mal trabajo suele ser definitivo a la hora de aspirar a un puesto de elección popular, más aún cuando éste consiste en un peldaño más arriba en la estructura gubernamental.

En redes crece el debate sobre si la sociedad se ha vuelto más sensible o fácil de ofender que antes, pues algunos consideran que ya no se puede externar la opinión libremente sin que alguien se declare ofendido y condene lo dicho.

En todo este fenómeno se combinan varios factores, uno de ellos -y que parece estar por encima de todos- son las redes sociales y la sensación de “poder” que dan de emitir opiniones o condenarlas a distancia e incluso con cierto o total anonimato, pues la mayoría de las cosas que se externan ahí, no se dirían de forma presencial.

Es innegable que en todo esto influye un factor cultural actual, pero ese es un tema más extenso; aun así hay que considerar los nuevos movimientos que han surgido desde ideologías políticas que en ocasiones se defienden o condenan por default y no siempre con bases; hasta otros temas complejos como el aborto.

Es importante a este punto que quienes sostienen diferencias ideológicas busquen el diálogo, pues si bien en algunos casos no se llegará a un punto medio y tal vez ni convencer el uno al otro, pero al menos respetarse y acordar estar en desacuerdo de manera pacífica.