El Mañana

martes, 23 de abril de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

El talento de la escritura rápida

3 abril, 2019

La pregunta del jefe fue directa, por lo mismo el nerviosismo se hacía presente, las manos le sudaban, no podía ni mantener la vista al frente, fingía el estar serena, atenta, que no se notara que ahí física y mentalmente estaba como ausente. ¿Cuenta usted con el suficiente conocimiento?, en sí, con el talento de la escritura rápida.

El atender ese aviso de oportunidad laboral, sí que marcaba y para siempre a esa arriesgada recién graduada de esa escuela comercial, de esas que en otras épocas muy poco abundaban en esta ciudad de Nuevo Laredo.

Así, de los más antiguos como el Colegio Comercial Incorporado que por muchos años se ubicó por Madero y Acapulco, por igual el Colegio Benito Juárez, de Juárez y San Antonio, sin dejar a un lado al Colegio Bernardino del Razo, instituciones con mucha disciplina educativa.

Por igual el Colegio Moderno de Comercio de la profesora Laura Castro de Peña, el Colegio Anglo Español, el Comercial Gregg, el City College, entre otros que eran esa continuación de semilleros de egresados de ese fascinante ramo educativo. Para las señoritas sí que era una carrera corta y atractiva, pues sabían que tenían la garantía de salir ya con un trabajo seguro, al ser las instituciones bancarias, las agencias aduanales, transportistas y comercio en general las que de inmediato las buscaban, las ocupaban.

Pero el salir de esos colegios, sí que tenían que proyectar ese prestigio, ese renombre por estas escuelas ganado, pues al no saber suficiente, o no tener la experiencia sobre alguna actividad laboral, eso de inmediato generaba negativas opiniones, tales como eso es lo que ahí les enseñan.

Si las jovencitas eran contratadas como secretarias, no tan sólo su labor era la de contestar el teléfono o atender a los clientes, sino un sinnúmero de actividades que iban desde acomodar grandes archivos, hasta algo tan importante como era el de contar con esas tres cualidades que todo jefe requiere: ser eficiente, discreta y respetuosa, adicionado con ese perfecto cuidado personal.

Pero si se desempeñaba como secretaria ejecutiva bilingüe, ahí era otro talento de dicha empleada, pues aparte de saber escribir en taquigrafía Gregg, shorthand, los modales eran más estrictos, pues tenía que interpretar y mucho mejor de lo que había aprendido en la escuela.

Quizás muchos añoren a esa otrora parte de esa fuerza laboral de Nuevo Laredo, por lo mismo observen hoy en día en muchos de los centros laborales, esas ausencias de aquellas grandes y eficientes secretarias ejecutivas, taquimecanógrafas; ojalá y algún día no muy lejano, los patrones exijan que en este tipo de escuelas u otras similares, como las técnicas, retomen algo de esas viejas disciplinas tan necesarias para sus nuevas empresas.