El Mañana de Nuevo Laredo

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9 agosto, 2020

El triste escenario



Un triste escenario se está replicando cada vez con más frecuencia en la ciudad, el de aquellos ciudadanos que mueren en el olvido y peor aún, en la vía pública.

El viernes, un hombre que fue exhortado a ser trasladado por elementos de Protección Civil y Bomberos a un hospital, declinó la propuesta a pesar de que su salud se veía frágil, horas más tarde los mismos socorristas que habían dialogado con él, fueron llamados, pero esta vez ya no había más que hacer, pues ya había fallecido.

Esta clase de situaciones no se presentaban con tanta frecuencia previo a la pandemia y aunque no se puede presumir que esta historia es atribuible al Covid-19, es un hecho que en las estadísticas oficiales, Nuevo Laredo ha destacado por las muertes de coronavirus en la vía pública, muy por encima del resto del Estado.

El hecho de que Nuevo Laredo esté destacando en este sentido es motivo de preocupación y sobre todo de la necesidad de investigar las causas, pues ha estado ocurriendo con frecuencia.

En verdad este fenómeno genera muchos cuestionamientos que hasta ahora no pueden resolverse de manera conclusiva.

Dentro de este panorama, una situación que ocurre de manera paralela es también la muerte en domicilios particulares, que de alguna manera se ha incrementado también tanto por causas atribuibles al Covid-19, como de otros padecimientos alternos, aunque al final parecen tener un vínculo con la pandemia.

Esto último se desprende del hecho de que anteriormente las personas con alguna condición crónica o salud frágil acudían al hospital cada vez que tenían alguna crisis, ahí se les estabilizaba y en el peor de los casos se les internaba uno o dos días, pero al final no solía pasar de ahí y podían reincorporarse a sus actividades y vida normal.

Ahora, el temor a contagiarse o las constantes trabas y negativas que encuentran en los hospitales, ha provocado que muchos opten por “aguantarse” sus dolencias en casa, automedicándose, lo que ha derivado que en ocasiones esa automedicación sea insuficiente y hasta perjudicial, terminando incluso en la muerte.

En algunos días de las últimas semanas la cantidad de defunciones en general ha sido de tales proporciones que las funerarias tardan hasta dos o tres días en acudir por los cuerpos, es decir, que las familias deben quedarse con sus difuntos en casa todo ese tiempo, una experiencia sin duda traumática.

Aunado a esto, algunos más allá de aguantarse sus dolencias y no acudir al hospital, han descuidado su salud y/o perdido el seguimiento a sus padecimientos durante la pandemia, particularmente en el sentido de la alimentación y ejercicio, provocando que sus condiciones se agraven y de igual manera deriven en un episodio crítico de salud que en ocasiones termina con una muerte repentina.

Seguramente usted ha notado en las redes sociales cómo algunos de sus contactos han fallecido o llevado el luto de algún familiar cercano, pero esto de una forma mucho más numerosa a la usual, independientemente del rango de edades que se encuentre.

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