El Mañana

martes, 19 de noviembre de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

El vericueto de la Ley Bonilla

13 octubre, 2019

Como es de conocimiento general, en el pasado proceso electoral del 2 de junio Jaime Bonilla fue electo gobernador del estado de Baja California. Habremos de recordar que hace ya tres años, de acuerdo con aquella reforma a la Ley Electoral, se estableció empatar las fechas de las elecciones estatales y municipales con las de nivel federal, esto, principalmente por economía procesal, pero sobre todo por economía presupuestal, ya que resulta extremadamente gravoso y desgastante para el aparato encargado de organizar y operar cada elección como se tenía dispuesto el calendario anteriormente.

Dicha propuesta tuvo que pasar por todos y cada uno de los Congresos Locales para su ratificación, tal es el caso que nos ocupa, en donde los diputados de la pasada legislatura del estado de Baja California dispusieron en la Ley que la próxima administración del Ejecutivo estatal duraría en el cargo sólo dos años, y así en el 2021 se volverían a efectuar de nuevo elecciones para gobernador, cuyo periodo de encargo, ahora sí, duraría los seis años como lo establece la Carta Magna.

La controversia se presenta ya que como lo dispone la exposición de motivos de la propia ley que antecede a la llamada “Ley Bonilla”, ésta sólo fue para modificar el periodo para el que fue electo, por amplia mayoría -hay que decirlo- el gobernador Bonilla. Por el contrario, la modificación impulsada (aunque parezca bizarro), por la bancada panista saliente del Congreso Local, fue realizada después de dicha elección, y aunque dicha reforma no ha sido publicada, empresarios y partidos de oposición argumentan la inconstitucionalidad de la misma, para lo cual, han dicho, recurrirán al amparo.

Ahora bien, aunque el Tribunal Electoral del Estado ya otorgó la debida constancia de gobernador electo a Jaime Bonilla, ésta establece que será por dos años, sin todavía revisar el fondo de la controversia hoy planteada, ya que como lo ha declarado el mismo Poder Judicial, el tema de la inconstitucionalidad o no de la nueva Ley, no les corresponde todavía resolver en esta instancia, ya que dicha Ley no se ha publicado, siendo tema de otro asunto que tiene su propia vía que resulta independiente a lo que les compete como Colegio resolver en este momento, cuyo tema es solamente la calificación de la elección misma.

Muy seguramente, este caso, en su momento, llegará a la Suprema Corte de la Nación y será ahí en donde se resuelva el fondo del asunto. Pero mientras tanto, hoy domingo se lleva a cabo un ejercicio democrático sí, pero por demás inútil y carente de todo valor jurídico, entre los residentes del estado de Baja California Sur, una encuesta para determinar si Jaime Bonilla gobernará por los dos años para los que fue electo, o si deciden que se amplíe el periodo por los cinco que el Congreso Local dispuso.

Algunos críticos aseguran que este es un ejercicio intencional con que el Partido Acción Nacional se atreve a desafiar el sistema político y jurídico, para estirar la liga lo más que se pueda acercándose a la reelección. Otros aseguran que los diputados de Baja California se vendieron al mejor postor para hacer esta chicanada a la Constitución sólo para tantearle el agua a los camotes al Poder Judicial, pero lo cierto es que estamos ante circunstancias nunca antes vistas, ya que los diputados panistas quieren cambiar las reglas ya terminado el partido.

ADENDUM

Vaya lío en el que se encuentran ex funcionarios de Pemex, ya que como lo dio a conocer el diario estadounidense The Wall Street Journal, existen grabaciones en las que se evidencia la corrupción en el más alto nivel de la paraestatal.

La empresa Oro Negro contrató a una compañía Israelí para espiar a funcionarios de Pemex, ya que éstos les exigían “moche” para otorgarles los contratos. Interesante se pondrá el asunto en el que, por cierto, se encuentra prófugo el hijo del ex secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz.

Están saliendo las cucarachas de las coladeras. Qué bueno, ¡que así sea!