El Mañana

lunes, 24 de junio de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

En competente estado de ebriedad

24 marzo, 2019

“Háblame de sexo” -le pidió la adolescente a su padre-. Tosió el señor y respondió: “De eso habla con tu mamá”. “No -opuso la muchachita-. No quiero saber tanto”… Aquella joven mujer mostraba las evidentes señas de un próspero embarazo. Le contó a una amiga: “Mi novio tiene un laboratorio fotográfico y me dijo que me iba a hacer una ampliación. Pero no pensé en esta clase de ampliación”… El pueblo era pequeño, y su Alcalde muy cerril. El encargado de parques y jardines le informó que iba a comprar una góndola para el lago del jardín municipal. Le sugirió el Edil: “De una vez compra también el góndolo, a ver si se reproducen”… Por la playa iban dos hermosas chicas. Una vestía monokini, vale decir que iba con el busto descubierto y lo demás cubierto; la otra no vestía absolutamente nada. Un gendarme las detuvo y las llevó ante el juez local. El juzgador les impuso sendas multas: a la que iba como Dios la trajo al mundo la multó con 2 mil pesos; a la que llevaba monokini 4 mil. “¿Cómo es posible? -protestó ésta-. Yo traigo cubierta la parte de abajo, y me cobra usted el doble de multa que a mi amiga, que lleva descubierto todo”. Razonó el juez: “A su amiga le impongo una multa de 2 mil pesos por faltas a la moral; a usted se la impongo de 4 mil porque es la multa que el Código Penal prescribe para quien oculta un artículo de primera necesidad”… “Aquí estamos” -le dijo frente al Cine Coloso el galán a su novia. “No te hagas tonto -le respondió ella con enojo-. En el mensaje que te envié te pedí que me llevaras al ginecólogo”… Don Cornulio llegó a su casa y encontró a su esposa empiltrada con un hombre cuya principal característica era ser muy chaparro. El mitrado marido le espetó a su señora estas palabras denostosas: “¡Mujer infiel!”. “Medio infiel nada más -precisó ella-.Te pido que observes la estatura del señor”… Un chico y una chica fueron a un antro. Le preguntó él a ella: “¿Cuántas copas se necesitan para ponerte beoda?”. “Generalmente con tres tengo -respondió ella-. Pero no me llamo Beoda”. (No le entendí)… Empédocles Etílez y Astatrasio Garrajara iban en automóvil en competente estado de ebriedad. Gritó de pronto Empédocles: “¡Cuidado con el poste!”. A pesar de la advertencia el coche fue a chocar contra el madero. (Al día siguiente Empédocles les contaría con orgullo a sus amigos: “Anoche me eché un palito de 15 mil pesos”). Salieron los dos beodos del vehículo, y Empédocles le dijo a Astatrasio: “¿No oíste que te grité: ‘¡Cuidado con el poste!’?”. “Sí oí -respondió con voz lastimera el temulento-. Pero tú ibas manejando”… Aquel señor estaba en una cama de hospital vendado de pies a cabeza igual que momia egipcia. Sus compañeros de trabajo fueron a visitarlo, y uno le preguntó por qué se hallaba en tan lamentable estado. “Mi compadre Leovigildo me golpeó” -respondió con voz feble el lacerado. “¿Por qué?” -inquirió el otro. Contestó el señor: “Porque estuve de acuerdo con él”. “No entiendo” -se desconcertó el que preguntaba-. ¿Te golpeó por estar de acuerdo con él?”. “Así es -confirmó el infeliz-. En reunión de amigos comentó: ‘Mi mujer hace muy bien el amor’. Y yo dije: ‘Es cierto’. Por eso me golpeó el compadre ¿ustedes creen? Por darle la razón”… FIN.

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