El Mañana

domingo, 22 de septiembre de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

En un restaurante de mariscos

19 agosto, 2019

Terminó el trance de amor erótico en la habitación 210 del popular Motel Kamagua. En su pasional encuentro los amantes habían puesto en práctica todas las posturas amatorias descritas por el Kama Sutra y otras inéditas que en el momento improvisaron. Entonces él le pidió a ella: “Anda, no seas tímida: dime cómo te llamas”… En la sala de última espera del aeropuerto se anunció por el altavoz que habría un retraso de dos horas en la salida del avión. Un tipo evidentemente ebrio prorrumpió en palabras altisonantes, y eso azaró a una monjita que estaba ahí. Una pasajera reprendió con enojo al individuo: “¡No diga usted maldiciones delante de la madre!”. “Perdone, reverenda -se disculpó el temulento-. No pensé que usted las quería decir primero”… Doña Macalota se miraba en el espejo. Le preguntó a su esposo: “¿Me querrás cuando sea vieja, fea y arrugada?”. Contestó don Chinguetas: “Claro que te quiero”… La recién casada le dijo a su flamante maridito: “Ahora que ya somos marido y mujer, tu mamá será mi mamá, y mi mamá será tu mamá”. Replicó él: “Estoy seguro de que a mi papá le va a gustar el cambio”… “¡Impúdica ramera! ¡Vulpeja inverecunda! ¡Mala pécora! ¡Disoluta meretriz!”. Todo eso le dijo don Astasio a su mujer cuando la sorprendió en trance de fornicación con un desconocido. “Ay, Astasio -replicó ella con lamentosa voz-. Tienes un mal día en la oficina y vienes a desquitarte conmigo”. Pepito fue a comer en casa de Rosilita, su pequeña vecina. Tan pronto le pusieron enfrente el plato de sopa empezó a devorarla. Le indicó el papá de la niña: “Pepito: aquí acostumbramos persignarnos antes de comer”. Contestó el chiquillo: “En mi casa no necesitamos hacerlo. Mi mamá cocina bien”… En el velorio del finado una comadre soltera le dijo a la viuda: “¡Qué hueco tan grande deja mi compadre!”. Respondió con enojo la mujer: “¡Si hubieras estado casada 40 años tú también lo tendrías igual!”… La luciérnaga hembra permitió por fin que la luciérnaga macho le hiciera el amor. En el momento en que éste consumó la ansiada unión cayó un rayo. Se iluminó toda la bóveda celeste y se escuchó un trueno fragoroso. La luciérnaga hembra le comentó a su galán: “Traías muchas ganas ¿no?”… El joven ejecutivo bancario llegó con aspecto de cansancio al bar. “¿Qué te sucede? -le preguntó un amigo, preocupado-. ¿Por qué te ves así, desfallecido y agotado?”. Con voz débil explicó el interrogado: “Se cayó el sistema en la oficina, y tuve que entretenerme con mi secretaria”… Don Poseidón, ranchero acomodado, fue invitado por unos señores de la ciudad a comer en un restaurante de mariscos. La mesera les sirvió una mariscada al centro, y todos empezaron a degustar el platillo. “Está muy bueno el abulón”, opinó uno. “El callo de hacha está riquísimo”, dijo otro. “Lo que no me gusta -manifestó el tercero- es la hueva de lisa”. “Es cierto -confirmó don Poseidón volviendo la vista a la mesera-. La muchacha se ve bastante lenta”… Cantó el trovador: “Tengo un pájaro azul…”. “Pobrecillo -dijo la señorita Himenia, compadecida-. Ha de ser falta de circulación”… Meñico Maldotado, infeliz joven con quien natura se mostró avarienta en la parte correspondiente a la entrepierna, sufría por esa injusta capitis deminutio, si me permiten traducir a lo jurídico lo que es meramente anatómico. Su madre lo llevó con un doctor, y éste les dio una magnífica noticia: la ciencia médica, que está en constante evolución, había descubierto recientemente que el consumo de pepinos hace crecer el atributo del varón. Al día siguiente Meñico se asombró al ver que un gran camión descargaba en la casa media tonelada de pepinos. “¿Tendré que comérmelos todos?” -le preguntó asustado a su mamá. “Solamente cinco o seis -respondió la señora-. Los demás son para tu papá”…FIN