El Mañana de Nuevo Laredo

Luis Armando Vargas Torres

El Inquisidor

Luis Armando Vargas Torres

11 junio, 2020

Enfermedades crónico degenerativas y coronavirus



Existen factores de alto riesgo que son causales de muerte en pacientes que contraen coronavirus, hablo del síndrome metabólico englobado; como diabetes, hipertensión, dislipidemia y todo lo que desencadena el sobrepeso, porque los hace más propensos a tener una enfermedad grave, porque generan en el cuerpo una inflamación constante.
Obviamente esto favorece a que la respuesta al virus sea de una manera desorganizada, toda vez que ese virus genera inflamación pulmonar que impacta en un daño agravado que lleva incluso a la muerte.
Por ello nos sorprendemos por el impacto de esta pandemia en Latinoamérica y los propios Estados Unidos, somos víctimas de los malos hábitos alimenticios auspiciados por las grandes cadenas comerciales americanas, los productos chatarra y refrescos de cola han cobrado su cuota de víctimas mortales.
No hay que echarle la culpa a las políticas de contención de la pandemia, se hace lo que indica la Organización Mundial de la Salud, el problema es que somos un pueblo de enfermos, sufrimos otra pandemia silenciosa que se ha gestado de hace 3 décadas, somos el primer consumidor de bebidas azucaradas en el mundo, ocupamos el primer lugar mundial en obesidad infantil y casi le ganamos a USA en obesidad adulta.
Observamos en las clínicas ancianos en deplorable estado de salud, en silla de ruedas, en muletas cargando una masa de carne a cuestas, con diabetes e hipertensión, mutilados en silla de ruedas o ciegos, acompañados por lo general de familiares jóvenes, maduros y niños batallando con sus cuerpos, si vas a sus casas encontrarás que hasta los perros de su propiedad están obesos.
Cómo no van a morir con esta enfermedad que te complica la existencia; sin embargo, el gobierno federal deberá ser más agresivo en poner un alto a estas empresas que en otros países de oriente ya fueron vetadas, no basta con un simple cambio de etiquetas, lo mismo deberá hacerse con las cerveceras y vinateras que tienen sumida a la población en alcohol.
Somos un pueblo enfermo hasta la médula, enfermos por el bombardeo mediático televisivo, impulsado por una caterva de intelectualoides de pacotilla engañabobos, con demasiado embarazo adolescente, enfermos de la mente posesos de violencia e irracionalidad, con una juventud por lo general desprovista de metas y sin proyectos de vida, más que el de la sobrevivencia y con el ya veremos como nuevo afán.
Pero eso viene desde la cúpula, con un sistema de salud pulverizado, usado por los goberladrones en turno para sacar beneficio presupuestal de lo que se destinó para bien de la sociedad, aunado a ello los cárteles farmacéuticos enquistados induciendo a los médicos a recetar medicamentos a cuenta de comisiones.
¡Cómo rayos no enfermar! Es un sistema que se pudrió desde la salud mental de las personas, desde las escuelas, con educación basura, fomentando el materialismo y eliminando la historia, la ética, la geografía y materias que se dijeron de relleno, mas eran las que te recordaban tu origen, identidad y destino de raza.
Así que no vengan con cuentos de que se implementaron mal las estrategias de la pandemia, traemos atravesada la vida, nuestra identidad, extraviamos nuestros valores, no estoy de acuerdo con lo que expresó en vida Héctor Suárez “los mexicanos somos un pueblo de cobardes”, creo que estuvimos dormidos, pero ya despertamos. No al miedo, no a la duda, no a la mediocridad, saldremos victoriosos, esta pandemia despertó conciencias.

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