El Mañana

jueves, 18 de abril de 2019

Padre Leonardo López Guajardo
Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

Entre la fiesta y la mujer

6 marzo, 2019

Durante esta semana, se registran tres acontecimientos, aunque algo distintos, la manera en que los abordamos revela, en mucho, quiénes somos nosotros.

La primera es la de la alegría de carnaval, evento que congregó a docenas de millones de personas en el mundo, en una frenética búsqueda de alegría, que se esfuma al llegar el Miércoles de Ceniza. Este evento siempre es una buena pregunta para nosotros: ¿Dónde buscamos la alegría? Para muchos, pareciera ser, que esto solamente es posible con la música, el placer y el alcohol.

El Miércoles de Ceniza que es el día de hoy, es un tiempo de reflexión sobre lo que es la vida. Es el recuerdo de una realidad: nuestra debilidad y fragilidad, donde todo pasa. No es algo que nos guste reflexionar.

En este año, en su mensaje anual de Cuaresma, el Papa nos llamó a revisar, no solamente el comportamiento con nosotros mismos y con los demás, sino inclusive, el trato que damos a la Naturaleza, a la cual, todos decimos amar, pero nuestro comportamiento hacia ella, no pareciera modificarse, sino que empeora.

A pesar de ello, la Naturaleza ha sido aun generosa con nosotros y parece perdonarnos más de lo que mereciéramos. Tal parece que muchos de nosotros, más que conmovernos esa realidad, nos hemos ensañado aún más con ella. ¿Rectificaremos hasta que no haya remedio?

He aquí parte del mensaje:

“Efectivamente, cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas —y también hacia nosotros mismos—, al considerar, más o menos conscientemente, que podemos usarlos como nos plazca. Entonces, domina la intemperancia y eso lleva a un estilo de vida que viola los límites que nuestra condición humana y la naturaleza nos piden respetar, y se siguen los deseos incontrolados que en el libro de la Sabiduría se atribuyen a los impíos, o sea a quienes no tienen a Dios como punto de referencia de sus acciones, ni una esperanza para el futuro. Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que la lógica del todo y ya, del tener cada vez más acaba por imponerse.

“Como sabemos, la causa de todo mal es el pecado, que desde su aparición entre los hombres interrumpió la comunión con Dios, con los demás y con la creación, a la cual estamos vinculados ante todo mediante nuestro cuerpo. El hecho de que se haya roto la comunión con Dios, también ha dañado la relación armoniosa de los seres humanos con el ambiente en el que están llamados a vivir, de manera que el jardín se ha transformado en un desierto). Se trata del pecado que lleva al hombre a considerarse el dios de la creación, a sentirse su dueño absoluto y a no usarla para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, en detrimento de las criaturas y de los demás.

“Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre y se manifiesta como avidez, afán por un bienestar desmedido, desinterés por el bien de los demás y a menudo también por el propio lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio”.

Y, finalmente, el Día de la Mujer el próximo viernes, donde tendremos a las5:00 P.M. en la parroquia de Nuestra Señora de la Paz un espacio de reflexión en busca de asumir nuestra responsabilidad hacia la mujer. Ojalá puedan acompañarnos. De la calidad de la respuesta a estas realidades, usted tiene la última palabra.

padreleonardo@hotmail.com

Compartiendo Opiniones Padre Leonardo López Guajardo

Caravanas