El Mañana

lunes, 21 de octubre de 2019

Sopa del Día
Opinión Sopa del Día

Entre Tijuana y Nuevo Laredo

2 septiembre, 2019

Hace poco estuvimos en la Ciudad de Tijuana. Lo difícil no fue viajar, sino salir de Nuevo Laredo.
Para llegar allá tuvimos que tomar avión en Nuevo Laredo, pero, ooohhh desgracia, el vuelo se retrasó -el único, porque el segundo lo tenemos cancelado desde hace más de un año-.
La nave iba llena y los pasajeros esperamos en la sala -la única- de espera. El aire acondicionado o está viejo o de plano ya no sirve, pero es poco agradable esperar en una pecera con grandes ventanales donde pega el sol y con el calorón de esta bendita tierra.
En los aeropuertos modernos instalan estaciones de carga, para conectar celulares y computadoras. Muchos viajamos por motivos de trabajo y es natural que un aeropuerto tenga conexiones e internet de buena velocidad para dar servicio a los que esperan.
Sí, pero eso no ocurre en Nuevo Laredo. Aquí en ninguna parte hay conexiones ni estaciones de carga para los pasajeros. En plena era de la tecnología y el aeropuerto está igual que hace 50 años -bueno, peor porque está más viejo y mal cuidado-.
En la recepción sólo hay un cafecito. El otro restaurante está cerrado desde hace meses ¿no será negocio o la renta es demasiado cara? En la sala de espera, apenas hay una tiendita y ya.
En el aeropuerto de Monterrey, por ejemplo, venden desde joyas hasta paquetes de carne para asar listos para llevar como regalo. En el de Chiapas, por supuesto que venden café y delicias del estado. En el aeropuerto de Hermosillo, Sonora, claro que venden, por ejemplo, las “coyotas”, que son como empanadas rellenas con dulces, y claro que hay más de un vuelo y a otras ciudades. Se venden libros, periódicos y souvenirs.
Pero en el aeropuerto local no hay nada. Ni parece que llegamos al “puerto terrestre más importante de Latinoamérica”, como les gusta presumir a los políticos.
Bueno, ni siquiera hay ubers para llegar o salir del aeropuerto. Los Ubers o servicios similares son más económicos que los taxis de aeropuerto. En las principales ciudades de México y Estados Unidos son accesibles. Pero, aquí no.
Bueno, a pesar del retraso viajamos a la Ciudad de México. Como había perdido el vuelo de México a Tijuana por el retraso de Nuevo Laredo, nos ofrecieron un cambio de vuelo. ¿Al siguiente día? Noo… Esa misma noche. Llegamos casi a las 8 y a las 9 ya estábamos en el siguiente vuelo.
En Tijuana no cobran por cruzar la frontera por las garitas. En el aeropuerto hay la opción de tomar un servicio -para los que vuelan a Estados Unidos- de tomar un puente que conecta al aeropuerto mexicano con Estados Unidos, directo, sin salir del aeropuerto.
Y a pesar de que eran las 12 de la noche, el aeropuerto estaba lleno, con negocios llenos, restaurantes, taxis y servicios de traslado con apps.
Entre Tijuana y Nuevo Laredo, todavía nos falta mucho para mejorar el servicio aéreo.