El Mañana de Nuevo Laredo

Padre Leonardo López Guajardo

Compartiendo Opiniones

Padre Leonardo López Guajardo

15 julio, 2020

Entre un ahogamiento y un matricidio



No hubo periódico que no publicara la noticia en la que una actriz que trabajó en un exitoso programa de televisión, desapareció, presumiblemente ahogada, mientras conducía una lancha alquilada, en la que solamente estaba presente su hijo de 4 años y que, de una manera imprudente saltó a nadar, dejando al pequeño a bordo de la lancha. Este acto temerario le costó la vida y, aparte de dejar en la orfandad a su hijo, lo hizo portador de un trauma difícil.

La semana pasada, en el periódico se publicó un acontecimiento lamentable, el cual, probablemente, no nos imaginábamos que fuera a ocurrir en Nuevo Laredo: el asesinato de una mujer de 77 años a manos de su hijo.

Este crimen ha sido tan aborrecido que incluso se le aplicaba la pena de muerte.

Sin embargo, no hemos dejado de repetir este delito, aunque sea en otra escala, que va, desde la falta de cuidado y prudencia, exponen a sus padres al contagio de enfermedades, por no evitar conductas irresponsables, que han costado la vida de miles de personas en nuestro país.

Por otro lado, no podemos olvidar el abandono que sufren muchos de los abuelos, o peor aún, la poca ayuda que ellos reciben, les son quitadas por hijos y nietos, bajo el argumento de que “al cabo no lo necesita”. En realidad, no hay mucha diferencia entre esta conducta y la del asesino al cual muchos aborrecen, pero que, si nos examinamos bien, no somos muy distintos a él.

Pero, tristemente, muchas de esas actitudes muchos abuelos lamentan. Pero también se debe al abandono de muchos padres a sus hijos, descuidando su educación y su ejemplo, pensando que “no va a pasar nada”, como quizás, pensó esta actriz. Hoy es fácil juzgarla cuando los resultados son tan dramáticos, pero, ¿qué tan cerca están los padres de sus hijos?

El emperador Marco Aurelio, hace más de 18 siglos escribía:

“5. No pueden admirar tu perspicacia. Está bien. Pero existen otras muchas cualidades sobre las que no puedes decir: ‘No tengo dotes naturales’. Procúrate, pues, aquellas que están enteramente en tus manos: la integridad, la gravedad, la resistencia al esfuerzo, el desprecio a los placeres, la resignación ante el destino, la necesidad de pocas cosas, la benevolencia, la libertad, la sencillez, la austeridad, la generosidad. ¿No te das cuenta de cuántas cualidades puedes procurarte ya, respecto a las cuales ningún pretexto tienes de incapacidad natural ni de insuficiente aptitud? Con todo, persistes todavía por propia voluntad por debajo de tus posibilidades. ¿Acaso te ves obligado a refunfuñar, a ser mezquino, a adular, a echar las culpas a tu cuerpo, a complacerte, a comportarte atolondradamente, a tener tu alma tan inquieta a causa de tu carencia de aptitudes naturales? No, por los dioses. Tiempo ha que pudiste estar libre de estos defectos, y tan sólo ser acusado tal vez de excesiva lentitud y torpeza de comprensión. Pero también esto es algo que debe ejercitarse, sin menospreciar la lentitud ni complacerse en ella.

“34. Puedes encauzar bien tu vida, si eres capaz de caminar por la senda buena, si eres capaz de pensar y actuar con método. Esas dos cosas son comunes al alma de Dios, a la del hombre y a la de todo ser racional: el no ser obstaculizado por otro, el cifrar el bien en una disposición y actuación justa y el poner fin a tu aspiración aquí”.

Son palabras que no han perdido actualidad. Más que temer a una enfermedad, debemos de luchar contra una más destructiva: la irresponsabilidad, cuya única vacuna es la determinación para hacer lo correcto. Pero en ello, como siempre, usted tiene la última palabra.

[email protected]

Más opiniones de
Padre Leonardo López Guajardo

23 septiembre, 2020

Esta tarde vi llover…

16 septiembre, 2020

Un Grito inédito

9 septiembre, 2020

¡Vivió por la Patria!

2 septiembre, 2020

¡Águilas del América!

26 agosto, 2020

Érase una vez en Italia

19 agosto, 2020

Leonardo Del Vecchio

12 agosto, 2020

Di no a las gaseosas