El Mañana

miércoles, 21 de agosto de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Er Ninio de Cuitla

25 enero, 2019

Noche de bodas. Los recién casados han consumado el primer acto de su amor. Están en el lecho nupcial poseídos por el dulce sopor que invade a los amantes después de la entrega bien cumplida. De repente el novio siente una urgencia natural. Debe ir al baño. Le dice a su flamante mujercita: “¿Me permites un segundo, mi amor?”. Responde ella, extasiada: “¡Y un tercero, y un cuarto, y un quinto…!”… Don Algón, salaz ejecutivo, necesitaba una nueva secretaria. Seis lindas chicas se presentaron a pedir el puesto. Después de aplicarles varias pruebas -lógicas, psicológicas, grafológicas y pedagógicas- el jefe de personal le preguntó a don Algón: “¿A cuál de ellas quiere como su secretaria?”. Respondió el vejancón sin vacilar: “A la que en la parte de su solicitud donde dice ‘Sexo’ escribió 14 páginas”…Celerino Matatena, capador de marranos, aspiraba a ser torero con el nombre de “Er Ninio de Cuitla”, lugar de donde era originario. Su mujer, Pifania, lo apoyaba en ese anhelo, para cuyo efecto se esforzaba en hablar a la andaluza, aunque provenía de Hediondilla de Abajo, el pueblo vecino. Un domingo en la tarde se tiró al ruedo -Er Ninio, no Pifania-, y el toro, un mal bicho burriciego de cierta ganadería criolla, le infirió una cornada en parte de su anatomía que La Corneta, el semanario local que salía cada mes, no mencionó “por respeto a nuestras lectorcitas”. Llegó a su casa Matatena caminando penosamente. Traía la taleguilla rota; estaba desgreñado y lleno de tierra. “¡Ozú, Ninio! -se asustó Pifania-. ¿Te empitonó el toro?”. “No -respondió con doliente voz el lacerado-. Me empitosí”… Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, fue invitado por un amigo a oír una conferencia intitulada “Aproximación a los agujeros de ozono”. Al final de la disertación el amigo del salaz sujeto le comentó: “Noté que te aburriste. ¿Por qué?”. Contestó Pitongo, mohíno: “Es que creí que Ozono era el nombre de una mujer de oriente”… Doña Paya, nueva rica, decía con orgullo: “El novio de mi hija es muy guapo. Parece artista de Halloween”. La muchacha la corregía: “De Hollywood, mamá, de Hollywood”… “¡Qué frío hace! -le dijo a doña Macalota su vecina-. Hoy en la mañana tardé 15 minutos para hacer que mi coche funcionara”. “Eso no es nada -replicó doña Macalota-. Anoche yo tardé una hora para hacer que funcionara mi marido”… El doctor Ken Hosanna le dijo a Babalucas: “Le haré un examen de orina. Llene por favor aquel frasquito que está sobre el estante”. “Perdóneme, doctor -se disculpó el badulaque-, pero no creo que la llegue desde aquí”… Calorina, joven mujer de cuerpo complaciente, dio a luz un robusto bebé. Una amiga le preguntó: “¿Ya tienes nombre para el niño?”. “Olvídate del nombre -repuso ella-. No tengo apellido”. Propuso la amiga: “¿Por qué no le pones el del hombre que puede ser su padre?”. “Imposible -respondió Calorina-. Tendría que llamarse Todoelbarrio”… Una señora llegó con el otólogo y le pidió angustiada: “¡Ayúdeme, doctor! ¡Ya tengo 14 hijos!”. “Se equivocó usted de consultorio -le indicó el facultativo-. Yo soy especialista en el oído. Lo que necesita usted es un ginecólogo”. “No, doctor -opuso la mujer-. Lo necesito a usted. Sufro principios de sordera. Todas las noches mi marido llega a la casa y me dice: ‘¿Cenamos o qué?’. Como no oigo bien le contesto: ‘¿Qué?’… Por eso tengo 14 hijos”… FIN.