El Mañana

domingo, 18 de agosto de 2019

Jorge Santana
Desde el otro lado Jorge Santana

Era en el otro lado no aquí

27 abril, 2019

El 15 de abril pasado la catedral de Nuestra Señora en Paris fue destruida por el fuego casi por completo. Más de 1 billón de dólares se han acumulado para la reconstrucción de tan visitado símbolo de la arquitectura mundial. El dinero se reunió en menos de dos semanas, rompiendo todo récord, habrá dinero hasta para hacerle un bañode oro si así lo quisieran. Los ricos del mundo sacaron la billetera y arrojaron los verdes desesperados, eufóricos, como si los arrojasen a la pista de un table dance un sábado por la noche. Nosotros acá no tuvimos tanta suerte. Fue un 24 de abril, pero de 1914 cuando Nuevo Laredo fue incendiado por completo. Era la Revolución Mexicana y el caos imperaba. La presidencia municipal, la aduana, la estación del ferrocarril, el teatro entre muchos otros edificios, fueron quemados, la ciudad ardía, el humo todo lo inundaba con su peste a muerte. No entraré en detalles, pero la orden que venía de México decía “quemen Laredo” pero era Laredo, el de Texas, ellos acá entendieron y comenzó la quemazón. Eran tiempos antes de Trump y visas láser, muchos neolaredenses huyeron, cruzaron el río a Texas, en desesperación y terror. Laredo Texas se llenó de mexicanos que huían de las llamas y la incertidumbre, en ese entonces sí éramos ciudades hermanas pues nadie chistó en recibir a los turistas inesperados. Hasta el Sheriff del condado emitió el siguiente comunicado noble “Como primer jefe de la seguridad de este Condado suplico encarecidamente a todos nuestros ciudadanos que atiendan a sus labores cotidianas con el mayor orden, y se abstengan de actos o palabras que de alguna manera tiendan a perturbar al público. A los refugiados mexicanos que se encuentran entre nosotros les aseguro que, mientras respeten nuestras leyes, tendrán la protección de mi oficina y la simpatía que todos los buenos ciudadanos sienten para ellos, por el infortunio de verse desterrados de su patria.” Hoy en día de ocurrir lo mismo, el comunicado se leería muy diferente…muy…otro rollo…En fin. A diferencia de la catedral de Nuestra Señora y su billonario presupuesto de reconstrucción, nosotros, cuando ardimos, no corrimos con la misma suerte. Algunos dirán que, aunque han pasado más de 100 años de ese incendio terrible y tonto, seguimos reconstruyendo, no ha parado la reconstrucción de nuestra ciudad que avanza y cae y avanza y cae. El olor a tragedia sigue inundado las calles, hoy mezclado con el aroma de la pólvora, y muchos, como hace 100 años, huyen del fuego a la vecina ciudad. Nosotros para la reconstrucción no tenemos al esposo de Salma Hayek que donó 113 millones para curar a Notre-Dame, nosotros tenemos un presupuesto municipal que se desaparece año con año y nadie sabe cómo ni a dónde se fue. Algunos dirán que el incendio de 1914 todavía sigue, todavía el centro arde en llamas, pero han ardido por tanto tiempo que ya se les acabó hasta el humo, y bien decía Sor Juana “nadie creerá el incendio si el humo no da señales”y si la ciudad arde, como buenos norteños, aprovechemos para hacer una carne asada. En fin, no nos queda de otra y chin chin el que se raje. jorgesantana1@gmail.com

Desde el otro lado Jorge Santana

Quisiera