El Mañana

martes, 18 de junio de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Ese segundo pilar del hogar

23 enero, 2019

Se pudiera considerar como normal que en muchas de las familias siempre se mantenga una estrecha relación con esa integrante, aunque sí algo estricta, a veces seria, que se irrita con demasiada facilidad. pero que en el fondo es toda un ángel; por supuesto que se hace referencia a esa persona que nunca se casó, que por lo mismo a la casa del hermano o hermana para quedarse llegó, por lo mismo, siendo en todas las ocasiones ese apoyo, esa solterona el segundo pilar del hogar.

Ella, por lo regular ya de una edad madura, entrada en años, serena en sus actos, pensativa al tomar decisiones, que no viste moderna, pero se entretiene viendo las nuevas modas, soñando con lo que nunca tuvo la oportunidad de lucir, de ser, que ya tiene canas, pero que duda en dar ese paso, cubrirlas con algo de pintura, todo por sentir algo de vergüenza, por el reconocer que ya es grande, quizás por el qué dirán.

Con alta seguridad que son los niños y las niñas que la tienen más presente, al recordarla por la casa caminar, pues parecía como si flotara, con esa suavidad, con esa envidiable agilidad. Sus cosas personales, ordenadas, aunque ya algo pasadas de moda, ese cuadro, ese alhajero, incluso sus viejas zapatillas forman parte de su modesta habitación; sin dejar de mencionar ese preciado álbum lleno de recuerdos, de fotos, incluso de ese cantante, su amor imposible en sus épocas de juventud, y ahí mismo, en una muy arrugada hoja que da muestra de cada uno de sus recibidos desprecios, estaba plasmada esa parte de esa su canción favorita: “La historia de mi amor”.

Recordarla al atardecer, después de la banqueta y la calle barrer al ritmo de su canción que de una forma constante cantaba y repetía, ser la primera en acomodar la mesa, esas sillas para colocar su preciado juego, pasatiempo, la lotería; después con un sorprendente grito y sobresalto y cual niña chiquilla a todos indicar, que no jugaran más, pues su novela preferida está a punto de comenzar.

Esa alegría de la tía “solterona” a la que todos los niños y niñas de la casa le tenían miedo, por ordenadora y enérgica de pronto terminó, se apagó, su rostro ya no iluminaba la casa, su sincera sonrisa se desdibujó; desde ese entonces, desde su partida, desde que el cáncer se la llevó, de su artista favorito Alberto Vázquez, ese su eterno amor, esta su canción “La historia de mi amor”, que enmarcaba y bien su vida, en el hogar jamás se escuchó.

“Quiero cantar lo que sufro yo, yo nunca he visto llegar al amor, sólo yo, sólo yo. Ooohh es la historia de mi amor, es la historia de mi amor. Nadie en el mundo me quiere a mí, y mis sueños regresan a mí, quiero olvidar cuando lo vi ooohh es la historia de mi amor, es la historia de mi amor. Pero es muy difícil olvidar, mi amor cada día crece más, así viviré muriéndome así, así de amor mortal”.