El Mañana

sábado, 21 de septiembre de 2019

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

Estados Desunidos de Norteamérica

18 agosto, 2019

La tarea principal de un buen líder, y sobre todo de un gobernante responsable es, debe ser, el de encontrar consensos, el de lograr acuerdos, es convencer sobre ideas que nos benefician a la mayoría, (no sólo a las mayorías). Es, en suma, el arte de velar por el bien común.

Traemos esto a colación por la gravedad de lo que está sucediendo en nuestro vecino país del norte, en donde, literalmente, no sólo ha emergido un personaje en bancarrota, sacado del medio del “Showbiz” convertido en presidente con el apoyo de los rusos, sino que, éste ha aprovechado la ignorancia, y en el mayor de los casos, la estupidez de muchos ciudadanos de aquel país, para querer perpetuarse en el poder.

El tema es de obligado análisis para nosotros los mexicanos, ya que, de acuerdo con sus estrategas de campaña, este tristemente célebre gobernante del país más poderoso del mundo logró, en gran medida, su triunfo electoral en las pasadas elecciones presidenciales gracias a estigmatizar públicamente, en uno de sus mítines políticos, a los migrantes de nuestro país, aseverando que estábamos enviando “a las peores personas”, entre los que se encontraban “narcotraficantes, violadores y criminales en general”, cuando en la realidad, el número de personas que cruzaban el río Bravo se encontraban en un mínimo histórico, y los que lo lograban, lo hacían para ganarse la vida.

No contento con esto, y encontrando que el éxito de su estrategia le rindiera frutos inimaginables entre una gran parte de sus seguidores, así como nuevos adeptos a su causa, Trump siguió alimentando su complejo de inferioridad e ignorancia, enmascarándolo de grandeza secular, con el ya para entonces trillado, y para el caso, mal empleado lema “Make América Great Again”; además de expandir su ya de por sí beligerante discurso de odio, al tema económico, asegurando, de nuevo equivocadamente, pero ya que a quien iba dirigido el mensaje carecía de sapiencia, e inclusive de sentido común, vendiéndoles la idea de que también éramos nosotros quienes les quitábamos su chamba.

El asunto no terminó ahí, una vez encarrilado y despachando desde la Oficina Oval, con todo lo que esto representa en cuanto a poder absoluto se refiere, este patético personaje empezó a despotricar, no sólo contra todo lo que no era raza “blanca”, sino que contra todas las minorías que habitan en aquel país, encontrando eco dentro de un sentimiento que se creía extinto, el de la xenofobia y la segregación racial.

Esto sólo vino a empeorar el clima ya de por sí ríspido que se respiraba en gran parte de la república norteamericana, reviviendo temas dejados atrás y superados mediante una guerra civil, cuando los Confederados defendían su derecho a explotar a los negros como sus esclavos.

A pesar de todo este esfuerzo de una sola persona por dividir a la población norteamericana con el único fin de reelegirse en el poder, estamos seguros de que el nivel de conciencia que ha adquirido la mayoría ciudadanía de aquel país, que se ha hecho grande, hay que decirlo, a base de grandes líderes y gobernantes con un alto grado de responsabilidad, sin distinción de partido, o ideología alguna, durante décadas, optaran sin lugar a dudas por sacar a Trump de la presidencia; dejando en claro que, a pesar de las diferencias y la gran diversidad que los caracteriza como nación, saldrán avante de este triste capítulo de su historia que en sólo tres años los ha querido convertir en los Estados Desunidos de Norteamérica.

ADENDUM

Esta semana que termina se inició un controvertido debate sobre una de las más atroces afrentas contra la libertad, que como símbolo de este tema representa la estatua erigida en Ellis Island, en el Estado de Nueva York.

El poema de Emma Lazarus titulado “The New Colossus” (El nuevo Coloso) que data de 1883, en el que se describe su razón de Ser dice: “… ¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres, vuestras masas hacinadas anhelando respirar libertad!”, se pretende modificar unilateralmente por el encargado de la política de inmigración, un tal Cuccinelli (seguramente de padre o madre inmigrante) añadiendo que estos rendidos, estos pobres y estas masas que anhelan libertad, tengan la “capacidad de mantenerse con sus propios pies”, en franca alusión al desprecio por los “nuevos” migrantes que en su miope visión los están “invadiendo”, sin aportar nada en beneficio.

Ojalá el día de mañana llegue a la presidencia un verdadero líder con la grandeza de un estadista que respete el poema en su descripción original, mereciendo abrazar a la diversidad que los ha hecho grandes.