El Mañana

miércoles, 17 de julio de 2019

Mauricio Belloc
Selva urbana Mauricio Belloc

Fea la película

14 julio, 2019

¿Qué vamos a hacer con tanto nacional y extranjero deportado de Estados Unidos desde este día, en masa?

Se espera que sea en cantidades exorbitantes, para luego ser enviados a la brevedad, para México, es decir, a las ciudades fronterizas, como la nuestra. Seriamente están desde ya, amenazadas, tanto la salud pública, como la seguridad de nuestra gente y la de los propios deportados, incluso ya lo estaban con los que apenas van hacia el norte y no hemos podido dar abasto en cubrir sus necesidades y que no afecten a la gente de Nuevo Laredo.

Salud, y seguridad, sólo por citar dos rubros amenazados, problemas muy graves, pues hay otros más (alimentación, vivienda, trabajo, etcétera).

Hoy domingo se esperan masivas redadas en 10 ciudades norteamericanas, incluida la cercana Houston, la quinta más poblada urbe de la Unión Americana, una que está a menos de ocho horas de Nuevo Laredo.

Se trata de aprehensiones de extranjeros sin papeles migratorios, familias completas serán capturadas para ser soltadas a mitad de los puentes internacionales, de los nuestros de Nuevo Laredo.

Nuestro municipio sentirá muy pronto, de seguro este mismo lunes, la andanada humana, pues somos la ciudad fronteriza por excelencia, entre las elegidas por la autoridad del país del norte, para retacharnos a los que ellos consideran unos indeseables ilegales.

¿Qué van a hacer nuestros gobiernos local y estatal, para hacer frente al grave problema que se avecina, si ya con el que teníamos no se hallaba la salida? ¿Y el gobierno federal, qué hará?

SÍ DE PUROS COMPATRIOTAS

Sólo compatriotas, en los primeros cinco meses de este año, sumaron 31 mil devueltos de USA por aquí, mientras que en todo el anterior 2018 fueron arriba de 50 mil que pisaron México por suelo tamaulipeco a su regreso involuntario al país.

¡Ojo! Estamos hablando sólo de mexicanos deportados por nuestra entidad, no por Baja California, ni Sonora, ni Chihuahua, ni Coahuila.

Para los vecinos allende el Bravo, lo más económico y práctico es traerlos por tierra a la frontera con México y abrirles la puerta sur de sus garitas, esos portones que dan hacia su patio trasero.

Para que a los que apeen de autobuses y vagonetas federales, enfilen y desfilen hacia Nuevo Laredo, Miguel Alemán, Reynosa, Río Bravo y Matamoros, más que por Tijuana, Ensenada, Mexicali, Nogales, San Luis Río Colorado, Ciudad Juárez, Ojinaga, Acuña, Piedras Negras y Colombia.

Así que ya lo saben, desde este día no sólo tendremos a millares que llegaron del sur a nuestra ciudad, queriendo cruzar el río Bravo, o el puente internacional, para dirigirse al norte, sino que también a los que serán devueltos de allá, algunos clanes completos, es decir, padres e hijos que ya tienen años buscando el sueño estadounidense o que apenas llegaron hace unas semanas a pedir asilo político, pero Estados Unidos decidió que deben esperar la respuesta, en suelo mexicano.

O sea, también vendrán retachados o precautoriamente sacados de Estados Unidos, los que acaban de cruzar hacia allá para pedir asilo político, a los de la última caravana desde Centroamérica.

Peligrosamente se terminará de atestar nuestra ciudad, así como todas las de la frontera norte de Tamaulipas, que es por donde nos retacharán a más gente.

Y no sólo serán aztecas, sino catrachos, chapines, cuscatlecos o nicas, cariocas, venezolanos, ecuatorianos, cubanos, trinitarios, haitianos, sirios, pakistaníes, chinos, coreanos, indios y de todo lo que se levanten en esas redadas en las 10 ciudades, del que peligro sea sólo un principio horroroso para todos, el inicio de lo que será una costumbre perjudicial para los pobres seres capturados, pero también para los habitantes y gobiernos de las ciudades fronterizas mexicanas. Un operativo piloto, con visos de dejarlo permanente.

Hasta ayer, a razón de uno de cada tres mexicanos expulsados de Estados Unidos, era por suelo de Tamaulipas.

Si a lo que se avecina le sumamos que tenemos lo que va de este siglo, con un promedio diario de 200 mexicanos retachados por Nuevo Laredo, entonces ¿qué va a pasar ahora? Ni hablar de la gente de los otros países del centro y sur del continente, que sin duda serán mucho más que los nuestros.

No podíamos con los nuestros deportados, ahora menos con los de otras naciones, ni tampoco sabíamos qué hacer con los que quieren ir a solicitar el asilo político, cuanti menos con los que ya fueron y ahora serán devueltos de la Unión Americana a esperar acá.

¿Qué van a comer? ¿Cómo los vamos a encaminar al sur? ¿Dónde se van a quedar a dormir? ¿De qué van a vivir?

Que tengan un buen domingo y que el Señor (de Palacio Nacional) nos eche la mano.