El Mañana

jueves, 23 de enero de 2020

Guadalupe Loaeza
Artículo Guadalupe Loaeza

Felipe Ángeles

29 noviembre, 2019

“Me llamo Felipe Ángeles, soy hijo de Felipe y de Juana
Ramírez: nacido en Zacualtipán, estado de Hidalgo, el día 13 de junio de 1869;
así que tengo más de 50 años de edad y de estado civil, casado. Manifiesto que
carezco de medio para vivir, pues nunca me he preocupado por el dinero.

“Sí, sí he recibido una condecoración, soy Caballero de la
Legión de Honor de Francia y tengo permiso para usar la condecoración,
concedida por la Cámara de Diputados. Fui alumno del Colegio Militar, siendo
siempre mi ambición la de llegar a director de dicho establecimiento, para lo
cual estudiaba día y noche, hasta logarlo, viendo siempre la manera de ser útil
a mi patria…”.

Este interrogatorio, sostenido el 24 de noviembre de 1919
entre el reo y el General Gavira, se llevó a cabo en la ciudad de Chihuahua, en
el interior del Teatro de los Héroes, antes de su fusilamiento, una vez
declarado traidor a la Revolución por el Consejo de Guerra.

Algo que incomodaba profundamente a Ángeles durante el careo
era que estuviera tan mal vestido: “Siempre he visto que las ropas influyen
mucho en ciertas circunstancias… Cuando yo llegué a México, fui recibido por
el General Lucio Blanco y por la condición desastrosa de mis ropas no se me conocía
y me juzgaba como al mozo, pues me preguntaban a media voz: ‘¿Está aquí el
General Ángeles?’. Y yo les pasaba y les decía: ‘Yo soy, a sus órdenes’”.

Dice el ingeniero Alessio Robles que la característica que
más se destacaba del General (aparte de su inteligencia, su culto al Ejército y
su aureola de prestigio y de leyenda) “era la modestia, una gran modestia.
Aseado siempre y correcto y caballeroso sin afectación, no lo abandonaba nunca
una amable sonrisa que dejaba ver dos hileras de dientes perfectos y
blanquísimos”.

Además tenía un aire de sencillez y gran condición física:
“Excelente corredor y saltador, tenía la costumbre, cuando alumno, de
ejercitarse por las noches y una de sus habilidades consistía en saltar
sucesivamente por encima de todas las camas del largo dormitorio”, relata su
amigo y biógrafo, Federico Cervantes.

A pesar de todas las tribulaciones que padeció en la vida,
estancias en la cárcel, huidas de los revolucionarios y exilios, con la edad,
Felipe Ángeles nunca perdió su gallardía ni su cuerpo alto y esbelto.

Así me pareció el actor Rodolfo Arias, quien interpreta
espléndidamente a Felipe Ángeles en la maravillosa obra de teatro del mismo
nombre, inspirada en la obra de Elena Garro.

El 26 de noviembre se cumplieron justo 100 años del
fusilamiento de este personaje decisivo para la Revolución Mexicana. Para
conmemorar aún más esta efeméride, se instaló en el vestíbulo del teatro del
IMSS Juan Moisés Calleja una exposición de fotografías inéditas, textos, un
sello postal y un billete de lotería de Ángeles, el mismo que dio el golpe
mortal al régimen de Huerta; el General que más influyó en Francisco Villa;
incómodo, de personalidad compleja, sumamente honesto y patriota.

Como él mismo decía: “Mi espada nunca estuvo al servicio de
nadie, sino al de unos principios que cada día se fueron haciendo más claros,
hasta que al final ya no necesité de la espada porque ellos se volvieron un
arma más poderosa. Entonces cambié la espada por la palabra”.

Hay que decir que el General Ángeles siempre fue leal a
Madero, especialmente durante la Decena Trágica, incluso fue hecho prisionero
junto con él y Pino Suárez. Después se unió a Carranza, quien le dio el puesto
de Secretario de Guerra, el cual nunca aceptó; después cooperó en la Revolución
al lado de Villa durante cinco meses.

“Como lo he dicho antes, la misión que yo traje, al regreso
de los Estados Unidos, fue de conciliación, fue de aconsejar a Villa porque
Villa es bueno en el fondo, a Villa lo han hecho malo las circunstancias, los
hombres, las injusticias, eso es lo que le ha perjudicado quizá”.

Felipe Ángeles fue víctima del Ejército (como el capitán
Alfred Dreyfus) para justificar su fusilamiento. “Tú lo único que tienes que
hacer es declarar que Ángeles y sus hombres hicieron fuego sobre ustedes”, le
dice en la puesta en escena el General Diéguez (Ray Garduño) al soldado Salas
(Francisco Mena).

La obra de teatro “Felipe Ángeles” nos llega hasta la médula
de los huesos, gracias a la dirección de Rodolfo Guerrero, a Jesús Hernández
por la eficacia de la escenografía y a mi amigo Carlo Demichelis por el
precioso diseño del vestuario.

No dejen de verla (en la CDMX) antes de que termine el 29 de
diciembre, es una experiencia, además de inolvidable, muy instructiva.

gloaezatovar@yahoo.com

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