El Mañana

lunes, 16 de diciembre de 2019

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Fin de semana mortal

2 diciembre, 2019

*El fin de semana* estuvo plagado de accidentes mortales,
desde el viernes que un joven impactó su camioneta Dodge Caravan de forma
contundente en un poste de la Carretera Aeropuerto quedando sin vida en la
escena, el sábado parecía transcurrir con tranquilidad hasta que al atardecer
en el bulevar Canseco, un ciclista fue atropellado quedando también sin vida en
el pavimento con su bicicleta a un lado.

El domingo tuvo su tercera víctima mortal, en este caso
de una persona foránea, presuntamente un trabajador de un circo que intentaba
cruzar la Calzada de los Héroes cuando el conductor de una Ford Ranger a exceso
de velocidad lo atropelló, sobreviviendo por unas horas hasta que perdió la
batalla más tarde en un hospital de la localidad.

Siempre que ocurren esta clase de percances llega el
cuestionamiento obligado: ¿se podrían haber evitado?.

Si bien en algunos casos tanto los ciclistas como los
peatones cometen negligencias que ponen en riesgo su vida y que en ocasiones
son las causas de sus propias muertes, la tendencia parece inclinarse a una
forma agresiva, temeraria y descuidada de conducir los vehículos automotores.

Muchas quejas hay de ciclistas y motociclistas sobre como
la cultura vial no siempre toma en cuenta a este segmento a la hora de
conducir, sobre todo al cambiarse de carril o dar las vuelta sin contemplar a
quienes circulan en dos ruedas, ocasionando una gran cantidad de accidentes
como los dos últimos.

Otro factor importante es el de los autos ‘chocolate’ que
da a algunos la sensación de que traer un vehículo sin placas es un permiso
para conducir sin responsabilidades pues es común que en caso de percance,
pérdidas humanas y/o materiales, se den a la fuga dejando la unidad que no
siempre se puede vincular a un conductor para que dé la cara por lo que causó.

En Nuevo Laredo más de la mitad circulan con placas
sobrepuestas o de plano sin ninguna matrícula, lo que hace difícil y hasta
imposible rastrear al dueño de la unidad si no hay testigos o algún documento o
pista al interior del vehículo para dar con el responsable.

Curiosamente, casi siempre el causante de un accidente
mortal sobrevive, falleciendo alguno de los pasajeros de la unidad que impacta
y hasta alguno de los acompañantes del vehículo que conducía, pero no él, a
pesar de lo alcoholizado y policontundido que haya quedado, para irse de la
escena dejando atrás una estela de daños entre la que se encuentran vidas
humanas perdidas.

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