El Mañana

viernes, 28 de febrero de 2020

Ernesto Hernández Alarcón
Any Given Sunday Ernesto Hernández Alarcón

¿Fracaso u ocaso?

11 enero, 2020

Analicemos algunos puntos respecto a la temporada de los Patriotas de Nueva Inglaterra: su eliminación temprana en esta postemporada a manos de los Titanes y las especulaciones respecto al fin de su dinastía y/o su extensivo dominio.
Mucha gente ha criticado a Bill Belichick y la directiva por no haber surtido de suficientes armas y de gran calidad, para el ataque dirigido por Tom Brady, razón por la cual su ofensiva no caminó adecuadamente. Recordemos que a principios de temporada aterrizó Antonio Brown con el equipo y posteriormente Josh Gordon, dos receptores de alto nivel y grandes “play-makers”. Sus problemas extracancha los marginaron de la Liga, lo cual no fue responsabilidad directa de la cúpula de Patriotas, así que dicho argumento no es completamente válido.
También es importante puntualizar que su primera selección colegial fue el receptor K’Neal Harry, atendiendo precisamente esa necesidad; el hecho que no haya impactado a gran escala como otros novatos, inclusive seleccionados después: A.J. Brown (Titanes) o Deebo Samuel (49’s), no es otra situación sino lo impredecible que a veces resulta el draft colegial. ¿No supieron reemplazar adecuadamente al retirado Rob Gronkowski?
Me parece que dadas las circunstancias y la falta de prospectos adecuados en el mercado, hicieron lo que estuvo a su alcance: probaron a Demaryius Thomas y hasta sacaron del retiro al veterano Benjamín Watson, entre otras estrategias.
Asimismo, los Pats han ganado el Súper Bowl sin Gronkowski (lesión) e inclusive otro más sin Julián Edelman (misma razón). Además ¿no se supone que con el sistema ofensivo casi perfecto de Josh McDaniels hasta el jugador promedio puede brillar?
Mi punto es el siguiente: el padre tiempo ya abrazó a un Tom Brady que cumple 43 años este 2020. Su mente, corazón y su nivel de competitividad siguen intactos e inclusive con más ímpetu y adrenalina, en virtud que al legendario número 12 le encanta callar bocas ante la derrota y las críticas subsecuentes, prueba de ello, es que en días recientes confirmó su participación para la temporada venidera, cerrando con un contundente: “Aun tengo mucho que demostrar…”.
(Sabemos que Brady, ya ha demostrado absolutamente todo). Por ello, en honor a la verdad, si analizamos sus estadísticas de la presente campaña (en términos generales no son malas, en términos de dominancia son promedio), podemos concluir que ha empezado a mermar su capacidad física. La profundidad de sus envíos, la certeza y potencia de sus pases, la velocidad de reacción y de deshacerse del balón, su lectura de defensas y su movilidad fuera de la bolsa de protección se han observado claramente disminuidas; aspectos que son normales para cualquier atleta con esa edad y en estos niveles de competición (se especula que durante toda la campaña tuvo dolores en el pie y en el hombro).
De hecho, tanto los Pats como Brady han alargado contra la lógica un legado de grandeza, que si bien ha tenido sus claroscuros, ha sido único en su género y difícilmente se repetirá.
Estoy seguro que Belichick ya había detectado el declive de su mariscal de campo, así que se decantó por dar énfasis a su defensa, apostando a ganar su división, descansar la primera semana y esperar en Foxborough los “playoffs”; pero no contó que la involución de Brady fuera tan mayúscula y que los Ravens se convertirían en el animal que hoy por hoy son.
Considero que Brady no tiene cabida en otro conjunto de la NFL, y son varias razones y algunas podrían ser contradictorias: No existe equipo con posibilidades de llegar al juego grande en uno o dos años que puedan albergar a un mariscal de campo tan veterano y pagarle más de 25 millones de dólares anuales, además de adecuar su sistema ofensivo a su estilo y capacidad. ¿Quién apostaría a ello? ¿Cargadores de Los Ángeles?, ¿Panteras de Carolina?, ¿Potros de Indianápolis?, Lo dudo mucho.
Por otra parte, como ya es sabido, el citado Brady no va a permitir restricciones a su salario, por lo que el escenario más evidente es que se mantenga en Nueva Inglaterra, conjunto que tendrá que pagará mucho dinero para mantener a su legendario pasador, más o menos intacta su unidad defensiva (Devin McCourty, Kyle Van Noy, Jaime Collins, elementos fundamentales de este departamento serán agentes libres) y refuerzos en la ofensiva (Julian Edelman, su mejor arma, va hacia los 34 años); así que deberán hacer magia con las finanzas y el tope salarial.
Para inyectar juventud de calidad, se topan con el dilema de que les corresponden altas selecciones en el draft colegial, además de que existe la posibilidad que les quiten su primera selección por el tema del “spygate 2.0”. Por si fuera poco, es probable que Josh McDaniels, su coordinador ofensivo, se pruebe de nueva cuenta como entrenador en algún otro equipo. A diferencia de Matt Patricia, que emigró a los Leones de Detroit hace dos años, para la mente defensiva de Belichick sería más complicado sustituir a uno de sus principales pilares en la figura de McDaniels.
En conclusión, el dominio absoluto en la AFC y por consiguiente, la “dinastía” de los Patriotas… Sí han acabado. No por ello se transformarán en forma radical en un conjunto perdedor: no, en absoluto, serán una escuadra competitiva, que seguirá peleando su División Este, misma que por años ha sido endeble y que ahora tendrá un rival de peso: Bills de Búfalo. Paulatinamente iniciarán una reconstrucción, pero en la próxima temporada no serán un conjunto de calibre de Super Bowl.
Empero, mientras el binomio Brady-Belichick se mantenga, serán peligrosos, un escenario que máximo podrá perdurar dos años más ante el eventual retiro de quien por muchos es el más importante pasador de todos los tiempos.
Pats, como la canción de AC/DC: “Goodbye & Good Riddance to Bad Luck”. Abundaremos.