El Mañana de Nuevo Laredo

Heriberto Cantú Deándar

Opinión

Heriberto Cantú Deándar

6 diciembre, 2020

Frontera de ‘tierra adentro’



Vivir en la frontera sin el intercambio, sin las visitas ocasionales, sin el ir y venir, es un castigo insólito e innecesario para las personas. Actualmente vivimos en una frontera de “tierra adentro”. Con los problemas propios, pero sin los ocasionales beneficios que pueda brindar vivir en el borde de los límites geográficos de una Nación, como el complemento en el trabajo, los servicios o el esparcimiento.

El cierre parcial de la frontera que afecta especialmente en los mexicanos con visa, compromete severamente la vida natural del intercambio y los complementos entre ambas ciudades. La pandemia del Covid que afecta únicamente al uno por ciento de la población podría ser la causa de este cierre, pero si analizamos en retrospectiva la restricción se da en un contexto de endurecimiento paulatino.

En efecto los primeros pobladores cruzaban sin documentos, pero después vinieron los requisitos, los documentos, autorizaciones o negativas al mismo tiempo que los alambres de púa y las vallas de acero, las revisiones, el tiempo perdido en las largas filas de autos y personas y la discriminación, el trato que abnegadamente se acepta como si fuéramos potenciales delincuentes.

Sin embargo, la hostilidad de un cruce también se da de norte a sur con topes y un personal de Aduana por demás corrupto encima de una segunda revisión de policías estatales armados que registran las placas del vehículo para regresar a Texas a los despistados que no hayan advertido el “hoy no circula”. La agresión es constante, el abuso cotidiano en el nombre de la salud y la “protección contra el virus”. Es decir por tu propio “bien” te jodo y te hago volver sin importar tus asuntos, la cita con el médico, el trabajo o el compromiso familiar.

Algunos paisanos que van al interior deben pagar una noche de hotel adicional, perder un día y esperar que pase el desventurado momento que eligieron para viajar.

Así es como los dos Laredos casi imperceptiblemente se endurecen, se hostiliza y desalienta a los que por diversas razones deben cruzar la frontera. Pero todo sea “para la protección y el bien de la gente”. Si la razón es la salud entonces basta que emerja un nuevo virus o un repunte de éste para un eventual y quizás próximo cierre total. La tendencia es clara y quizás no se revierta en poco tiempo. O quizás detrás del Covid haya motivos inconfesables de otra naturaleza. Tal vez un día lo sabremos.

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