El Mañana

miércoles, 26 de junio de 2019

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

Fuera del festejo, la historia del periodismo local

7 junio, 2019

Las calles y avenidas de ese nostálgico Nuevo Laredo, daban cuenta de esos trabajadores de la prensa, así, reporteros, fotógrafos que buscaban y cada uno por su lado esa nota que impactara, que, por supuesto llevara su sello personal, deambulaban y a pasos agigantados por los distintos sitios de este fronterizo pueblo, así forjaban uno a uno y con el tiempo esos cimientos de ese emocionante trabajo; dentro del 171 aniversario de la fundación de Nuevo Laredo, es una lástima el dejar fuera del festejo, la historia del periodismo local.

Recordar el cómo la ciudadanía y visitantes de esta fronteriza ciudad atestiguaban dicha labor reporteril, al ver a muchos de estos recorriendo a pie la mayoría de esos sitios para generar las notas del día, cargando su preciada libreta, su inseparable pluma, su cámara fotográfica que al capturar esa imagen daba constancia y veracidad de esa noticia.

Esos temerarios ya fueran de la prensa escrita, de la radio, de la televisión, aunque en distintos formatos, todos contaban con ese mismo espíritu, interés de lograr lo mejor del día, el destacarse unos de otros, el lograr el impactar y llamar la atención con ese encabezado de la nota, no para competir, sino tan sólo para sentirse satisfechos con su labor, con su trabajo.

No es por demás recordar que en otras décadas el trabajo reporteril de estos personajes, su actuación era totalmente diferente, pues acudían a sus fuentes asignadas portando una serie de preguntas bien forjadas, no espontáneas del tema a tratar, por lo mismo gozaban de esa distinción y respeto de los distintos funcionarios, representantes de asociaciones, de gremios sindicales, entre muchos otros.

Incluso y por lo mismo eran apreciados, constantemente invitados para que acudieran a eventos y con su talento, transcribieran lo ahí acordado o desarrollado, con la confianza y certeza de que lo que en su nota periodística se plasmara, contaría con esa veracidad, credibilidad, objetividad, pero sobre todo con ese sello personal del reportero que le daría ese toque de identidad a su trabajo.

Por esa misma interacción, el reportero, el fotógrafo periodístico dejaba huella, una imagen ante esos personajes, gustaba su forma de escribir, de redactar, del enfoque que le daba a esa nota, a esa gráfica adicionada; entonces surgía esa camaradería indispensable y mutua entre ambos actores.

El trabajo periodístico florecía, trascendía, los nombres de esos reporteros, de esos fotógrafos, de esos jefes de redacción, inclusive directores giraban todos en torno al quehacer ciudadano, por lo mismo las preocupaciones, los problemas, inclusive los abusos, o la falta de mantenimiento en ciertos puntos de Nuevo Laredo, todos estaban dirigidos a estos trabajadores de la prensa que con su labor, lograban el “reacomodar” todas esas cosas o necesidades de la gente que se quejaba, que se los externaba.

Así los nombres de reporteros y fotógrafos eran más que conocidos, sobre todo, esos forjados, surgidos de los años sesenta hacia los ochenta, por mencionar algunos se destacaban, Antonio Javier Claudio, Gabriel González Valverde, Martín Rivera, Pascual Funes, Juan Rodríguez López, Ricardo Cruz Haro, Alberto Rafael García, Mauricio Belloc, Miguel Timoshenkov, Francisco Pucheta González, Mario Ruiz, Martín Batres.

Hacer mención también de Juan José Coello Marrufo, Juan Carlos Pérez Guerra, Carlos Donaciano Pacheco, Jesús López Aboytes, Jesús “Chito” Villarreal, José Luis García, Mariano Almanza, Juan Luna Meza, Gabriel Ramírez, Fernando Gloria de la Cruz, Miguel Ángel García, Juan Reynaldo Lucio Cázares, entre muchos y muchos otros.

Por igual recordar a jefes de redacción, periodistas, directores, locutores, como Enrique Rivas Ornelas, Juan Pérez Ávila, Antonio Flores Piloto, Francisco Fernández Serrano, Jesús Valdez, Pedro Rodríguez, Felipe Rodríguez Bravo, Agustín García, gente con demasiado talento, considerados junto a otros que se escapan de la mente a esa realeza periodística de Nuevo Laredo.

Entonces, en estas fiestas del 171 aniversario de Nuevo Laredo, acaso no es suficiente esa cadena de trabajo generacional que cada uno de éstos y en su momento han dado y con todo su esfuerzo y capacidad informativa para, aunque sea una vez al año nombrarlos para orgullo de sus familias, de sus compañeros de trabajo, de la ciudadanía en general.

Entonces, en estas fiestas del 171 aniversario de Nuevo Laredo, por qué no se instala una exposición sobre las principales calles y avenidas con las fotografías de estos excelentes periodistas, destacando su labor, detallando en los medios periodísticos por igual en los que laboró.

Entonces en estas fiestas del 171 aniversario de Nuevo Laredo, debería de brindárseles un emotivo homenaje, construyéndoles cuando menos un museo, un recinto para ellos exclusivo, así sean reconocidos, visitados en todas las épocas del año.

Esa falta de calidez hacia los personajes, hacia infinidad de ciudadanos nacidos aquí o no, pero que toda su vida han convivido, trabajado en esta frontera, debería ser más que justo el recordarlos, el motivarlos, con esto indicarles que su labor dejo huella, que sus enseñanzas y labores no fueron en vano.

Es una lástima que, en este mes de junio, el que se ha denominado como la fecha de la fundación de Nuevo Laredo, en estos festejos, en esta conmemoración tan sólo se avoquen a realizar eventos fríos, vacíos y sin significado alguno, sin esa parte de la sociedad que requiere por igual ser reconocida, valorada por esos los organizadores.

Ojalá que algún día se reconozca al medio periodístico, haciéndolos participativos en estas fiestas de aniversario de la fundación, pero no tan sólo para tomar la nota, capturar ese evento con esa foto, para entrevistar a ese funcionario, sino para dignificarlos, convertirlos pues en parte de Nuevo Laredo, de su historia.