El Mañana

jueves, 27 de febrero de 2020

Jorge Ramos Ávalos
Artículo Jorge Ramos Ávalos

Greta y su superpoder

17 diciembre, 2019

Greta Thunberg no les cree. Nada.

Los políticos se reúnen, firman acuerdos, dan discursos.
Pero el planeta sigue calentándose y, si nos basamos en los pronósticos más
desalentadores, estamos por cruzar un punto sin retorno. Eso significaría el
fin de miles de especies, la muerte de millones de personas y un cambio radical
en la manera en que vivimos. Si sobrevivimos…

Los datos son inequívocos. La última década (2010-2019),
casi por seguro, será la más caliente de la historia, según el reporte de la
Organización Meteorológica Mundial (elnorte.com/clima). Este año será el
segundo o tercero con las más altas temperaturas. Las concentraciones de
bióxido de carbono siguen aumentando, los niveles de los océanos suben y las
capas polares se derriten, haciendo imparable el cambio climático.

Lo que falta es un sentido de urgencia. Y eso es precisamente
lo que está aportando Greta, una adolescente sueca que se dio a conocer con sus
protestas contra la inacción de los políticos todos los viernes por la tarde,
frente al Parlamento de su país. Lo que comenzó como una decisión personal se
ha tornado en un movimiento mundial.

El reciente discurso de Greta en Madrid, en una conferencia
de Naciones Unidas (COP25), fue brutal. Acusó a los principales líderes del
mundo de no hacer nada para enfrentar el cambio climático. Y se los dijo así:
“Nuestros líderes no se están comportando como si estuviéramos en una
emergencia. En una emergencia tú cambias tu comportamiento. Si hay un niño
parado en la mitad de una calle y ves los carros pasar a alta velocidad, no
volteas a otro lado sólo porque te hace sentir incómodo. Inmediatamente corres
y salvas al niño… Sin presión de la gente, nuestros líderes se pueden escapar
sin hacer nada”.

Bueno, el niño está en la calle y no estamos haciendo nada
para salvarlo.

Esto es lo que Greta nos ha obligado a ver. Esta joven, que
cruzó el Atlántico dos veces en un catamarán para no dejar una huella de
carbono y que escoge muy bien sus pocas palabras, ha levantado su voz para
decirnos que el tiempo se nos está acabando. Al final de cuentas es su
generación la que va a sufrir las consecuencias de la falta de acción y
compromiso de quienes hoy somos padres o abuelos.

Es cierto, les estamos dejando un mundo recalentado y
furioso, donde los extremos son lo normal: más huracanes más poderosos, más
sequías y fuegos, más inundaciones y tragedias. Nuestra herencia es la madre
naturaleza en esteroides.

El contraste entre Greta y Donald Trump no podría ser mayor.
Ella tiene 16 años, él 73. Ella cree que el cambio climático es causado por los
seres humanos, él no. Y tras haber sido elegida como “La Persona del Año” por
la revista Time, en lugar de recibir un halago por parte del Presidente
estadounidense, fue acosada verbalmente. Trump dijo, sin ocultar su envidia,
que su reconocimiento era algo “ridículo”. Luego le sugirió tomar una terapia
para manejar su ira.

Y Greta, con sentido del humor y sabiduría, cambió su
biografía en Twitter y copió casi textualmente las palabras de Trump, para que
nadie las olvide. El burlador burlado. (Lección número 1: Nunca te pelees con
un adolescente en las redes sociales, vas a perder. Siempre).

Si Greta te incomoda, como incomodó a Trump, es porque te
exige actuar, te pide congruencia y no te va a sonreír por compromiso. Para
ella todo tiene que ver con su lucha. Esto es lo que puso recientemente en su
cuenta de Twitter: “Cada elección es una elección sobre el clima. Vota por tus
hijos. Vota por el planeta. Vota por futuras generaciones. Vota por la
humanidad”.

Además de su llamado de emergencia -el mundo se quema y urge
hacer algo- Greta ha surgido como un poderoso símbolo de esperanza. Ella cree
que sí podemos cambiar las cosas. Y ha transformado su síndrome de Asperger en
un motivo de fortaleza. Ella tiene una frase maravillosa: “Ser diferente es un
superpoder”.

Ése es precisamente el mensaje. Si seguimos haciendo lo
mismo, nos vamos a matar. Y sólo actuando de una manera distinta el planeta
tiene un futuro viable. Greta lo tiene clarísimo.

opinion@elnorte.com