El Mañana

lunes, 21 de octubre de 2019

Guadalupe Loaeza
Artículo Guadalupe Loaeza

Gritos y murmullos

18 septiembre, 2019

En esta ocasión, Sofía no se iba a perder el Grito. Se trataba del primer Presidente no prianista. Estaba segura de que todo sería diferente.

Gracias al “puente”, ella y su maridonovioamante aprovecharon la amable invitación de sus amigos de toda la vida para ir a Valle de Bravo.

A Sofía le daba ilusión compartir las fiestas patrias con amigos informados, cultos y con puntos de vista distintos, pero siempre inteligentes. De allí que todo el sábado las conversaciones giraran en torno de diversos tópicos, principalmente la política.

Cada quien tenía su opinión personal respecto al primer año de AMLO. Era evidente que no faltaban las críticas de diverso tono: las favorables y las muy negativas. Sofía, como siempre, oscilaba como las manecillas de reloj, de izquierda a derecha.

Por su parte, su maridonovioamante se mantenía firme en su posición de izquierda. Algo que los mantenía en la misma frecuencia era la emoción por presenciar, aunque fuera en la televisión, la ceremonia de el Grito de Independencia.

Después de que invitados y anfitriones disfrutaron de un espléndido pozole rojo y unos deliciosos chiles en nogada para la cena, ya nadie tenía espacio más que para unos sopes y unas aguas frescas.

Finalmente empezó la transmisión del Grito en varios canales. En lo que estuvieron de acuerdo todos los presentes era en no verlo por el Canal de las Estrellas. Instalados en comodísimos sillones, se dispusieron a mirar el espectáculo.

“¡¡¡Miren qué bonita iluminación del Zócalo!!! ¡Cuánta gente!”. “Son puros acarreados”. “Para nada, son los seguidores del Peje. Todos ellos votaron por él”. “¡Qué raro que entre la multitud, no se vean banderitas ni trompetitas ni serpentinas ni confeti ni gorritos ni nada!”. “La Catedral parece cubierta con un baño de plata. ¿Serán ‘morenistas’ los padres?”. “En mi casa siempre me obligaban a ver el Grito”. “Qué bien se ven los cadetes, siempre impecables y súper profesionales. Hacen el paso de ganso, perfecto”. “¿Me pasas por favor la salsa, la que no tiene chile?”. “Cállense, cállense, ya va a salir el Presidente.

Miren qué bien se ve, aunque él diga que está aflojado en terracería”. “Qué raro está el vestido de la no-Primera Dama. No me gusta nada”. “Seguro se lo cosió una tía”. “Es cierto, está muy feo. Lástima, porque ella es muy guapa”. “No le favorece su peinado. Además, tiene los ojos demasiado pintados”.

 “AMLO se ve muy serio, se nota que es su primera vez”. “¡Cuántos ‘Vivas’! Me gusta su tono, su voz y la emoción que le pone”. “¿Para qué tantos ‘Vivas’? Seguro va a decir, ¡‘Viva la 4T, las mañaneras y los evangelistas’! Too much!”. “¿Se fijan que no hay nadie en los balcones? Creo que nada más hubo 400 invitados”.

“No, no, que no agite el brazo Beatriz… Se hubiera puesto un vestido con mangas…”. “Y por favor que no alce el puño como diciendo ‘ya la hicimos’. Es una actitud demasiado triunfalista, se diría que nada más se refiere a ellos dos”. “Imagínense lo que siente López Obrador de estar en el balcón con la banda presidencial, frente a tanta gente, después de tantos años de lucha. ¡Es un verdadero hito! Les apuesto que no va a poder dormir esta noche”. “Ay, no es para tanto. No exageres. ¿Te das cuenta los problemas que le esperan y nos esperan? Nosotros somos los que no dormimos por la noche”. “Miren, miren los fuegos artificiales…”.

Sofía no osaba echarle flores a AMLO, temía que no la volvieran a invitar los anfitriones. Y a la vez, lamentaba no poder confrontar las críticas y ser más congruente con sus convicciones. Es cierto que en el fondo estaba muy emocionada de ver a López Obrador en el balcón, pero también era verdad que se sentía decepcionada, pero sobre todo preocupada por el camino hacia la autocracia que estaba tomando el Presidente. A ella tampoco le había gustado el vestido de la Primera Dama, ni su actitud tan soberbia. Para ella, su comportamiento estaba totalmente fuera de lugar.

Afuera se escuchaban las detonaciones de la cuetería. Mucha gente en la calle celebrando el momento. Poco a poco la emoción patriótica entre los invitados y los anfitriones fue decayendo. Una cierta zozobra reemplazó a la euforia. Escuchaban a la banda mixe con cierta melancolía porque aparentemente las cosas cambian para no cambiar… ¡Viva México!

gloaezatovar@yahoo.com