El Mañana

domingo, 16 de junio de 2019

Sopa del Día
Artículo Sopa del Día

Guerrereando por Nuevo Laredo

15 abril, 2019

Caminábamos por la Avenida Guerrero, entre Madero e Independencia. Una niña y una abuelita caminaban, empujando una carreola, quizá iban a la iglesia, que está a la vuelta. Tal vez iban a la placita o simplemente salieron a pasear.
Lo lamentable es que cada ciertos pasos, tenían que empujar la carreola, primero para adelante, salvar un canalito en el piso, y luego jalar la carreola por atrás para salvar el obstáculo. Así, caminaban, se detenían jalaban, empujaban y seguían su camino.
Esos canalitos parecen ser una solución contra el mal desagüe, pero los que hicieron la calle los dejaron al aire libre. Bien les pudieron poner una reja, o algo que permitiera a los peatones seguir, sin riesgo de caer en las trampas.
Hace unas semanas, en la misma Avenida Guerrero, entre Perú y Guatemala, una mujer cayó en otra de las trampas en la banqueta. Las personas corrieron a ayudarla, y uno de los negocios prestó una silla para que la señora pudiera sentarse en la calle y recuperarse del golpe. Al parecer, se lastimó el tobillo.
Siguiendo por la Avenida Guerrero, antes de llegar a Maclovio Herrera, en plena banqueta fue colocado un vehículo como muestra para venta de un banco. ¿Y los peatones? ¿Por qué obstruir el paso de los peatones atravesando un vehículo?
Estamos hablando de la calle principal de la ciudad. No es una calle perdida, ni remota.
Si usted intenta caminar por toda la Avenida Guerrero, se encontrará desde gente viviendo en la banqueta, cerca de la Presidencia Municipal, zonas estrechas donde es imposible caminar, con hoyos, o desniveles que ponen en riesgo a los peatones, sobre todo aquellos que requieren usar por ejemplo, muletas o silla de ruedas.
La Avenida Guerrero debería lucir limpia, accesible, armoniosa, pero actualmente está chueca, con hoyos, golpeada y en partes sucia y descuidada.
Ni siquiera los que tienen que caminar todos los días para tomar el camión urbano pueden encontrar instalaciones decentes. En algunos lugares hay paraderos, en otros no, algunos ya están feos y dañados, y a veces simplemente ni una sombra o asiento para esperar las rutas de transporte urbano.
Guerrerear, una frase común para los neolaredenses, ya no es lo mismo.