El Mañana de Nuevo Laredo

Adolfo Mondragón

Personajes de mi Pueblo y del Otro Lado

Adolfo Mondragón

19 julio, 2020

H.R.L.



Pongo sólo las iniciales porque hace muchos años que este personaje de nuestro pueblo me prohibió materialmente que lo fuera a poner en esta columna que no le interesaba aparecer en ella y como he sido muy respetuoso de esa solicitud, sólo pongo las iniciales: H de Héctor, R. de Romero y L. de Lecanda: H.R.L. Pues bien, este personaje que no quiere aparecer en esta columna y por eso omito su nombre, publicó hace unos días, en Facebook un texto bellísimo que no tiene desperdicio y eso me motivó a compartirlo con todos ustedes. Sólo les ruego que no digan que fui yo quien lo hizo.
“Diario con cubrebocas”
Cierro el libro, más bien la aplicación de Kindle de la primera novela de Ocean Wong: “En la tierra somos fugazmente grandiosos”. Es para mí también, la primera novela que termino de leer en un dispositivo electrónico. Me quedo pensativo, con un saudade en el pecho. Me voy a Instagram, busco el perfil de este joven escritor vietnamita norteamericano y al ver su imagen frágil quisiera abrazarlo. No conozco al poeta narrador que lleva el mar en su nombre. O quizá sí. A lo largo de la versión digital, fría sin ese olor, ese color y esa textura que se extraña en el papel, el niño perro se desnuda mostrando su vulnerabilidad, pero también su resiliencia.
Abrazar, ceñir o rodear algo o a alguien con los brazos, especialmente como muestra de afecto o cariño. Querer abrazar o enviar un abrazo a aquella persona que ni siquiera sabe que existes pero que ha provocado algo en ti, durante cientos de páginas y horas de lectura, aparenta ser inútil pero necesario.
Un abrazo, abrazos, te mando un abrazo han sido las palabras que más he utilizado en la despedida de un correo, en un post, o felicitación de cumpleaños de Facebook o al finalizar una reunión de zoom o llamada por WhatsApp. Nunca he sido un apapachador en potencia, pero quizá esta ausencia de contacto físico, por la cuarentena multiplicada por tres, ha provocado milagrosamente mostrar mi naturaleza real en tiempos de Covid-19.
Es la quinta vez que pierdo a un miembro de la familia directo, la primera cuando falleció mi madre yo tenía 8 años. En esa ocasión seguramente me abracé a alguien y algunos me abrazaron para protegerme. En tres de ellas abracé a mis hermanos. En dos, también a mis sobrinos y en esta última no abracé a nadie, sólo lo envié.
Enviar un abrazo virtual por internet o decir “cuídate te abrazo” guardando la sana distancia es como leer en un dispositivo electrónico.
Mientras tanto, como trova Jorge Drexler:
YA VOLVERÁN LOS ABRAZOS
LOS BESOS DADOS CON CALMA
SI TE ENCUENTRAS A UN AMIGO
SALÚDALO CON EL ALMA.
Bueno como han leído, el texto no tiene un momento de desperdicio, nos obliga a reflexionar sobre el tiempo que estamos viviendo y descubrimos de nuevo, la importancia y el valor de un abrazo. Pronto nos volveremos a abrazar como nos gusta, como lo sabemos hacer, como lo necesitamos y hoy más que nunca.
Gracias amable lector por la gentileza de su atención y compartir conmigo algo sobre este personaje que en este escrito se nos ha desnudado como niño perro. Los abrazo con cariño, disfruten del cálido domingo en familia.
P.D. Si me autoriza este personaje, después les platico más sobre él, hay mucha tela de dónde cortar. Por lo pronto guarden el secreto de esta publicación.

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