El Mañana

sábado, 16 de noviembre de 2019

Catón
De política y cosas peores Catón

Hacer el amor con Bigfoot

9 noviembre, 2019

“¿Es pecado dormir con un hombre?”. Tal pregunta
le hizo en el confesionario la linda Susiflor al padre Arsilio. “Eso no es
pecado -respondió el bondadoso sacerdote-. El problema es que no duermen”…
Los expedicionarios lograron finalmente capturar a Bigfoot, criatura entre
humana y simiesca cuyas enormes huellas -80 centímetros de largo por más de 20
de ancho- habían sido vistas en un bosque de Oregón. Los científicos quisieron
que los genes del extraño antropoide no se perdieran, y para eso idearon que
tuviera coito con mujer. Publicaron entonces un aviso en los periódicos: “100
mil pesos por hacer el amor con Bigfoot”. Se presentó Himenia Camafría, madura
señorita soltera, y dijo que estaba preparada para tener trato carnal con
Sasquatch, que también así se llama Bigfoot. “Pero con dos condiciones -acotó-.
La primera, que todo suceda en la más absoluta privacidad. La segunda, que me
permitan pagar los 100 mil pesos en abonos”… Una mucama le preguntó con mucho
interés a otra: “¿Es cierto que tu patrón tiene un Picasso?”. “Es totalmente
falso -negó la fámula-. Más bien tiene un piquillo así”. Y señaló con índice y
pulgar un espacio menor de 2 pulgadas… Volteria, mujer joven, le comentó a
una amiga: “Estoy pensando en dejar de ser atea”. “¿Por qué?” -quiso saber la
amiga-. Explicó Volteria: “Me molesta que cuando estoy haciendo el amor no
puedo gritar: ‘¡Oh my God! ¡Oh my God!’”… En la junta mensual del Ku Klux
Klan el maestro de ceremonias anunció: “Hoy no podrá estar con nosotros Nuestro
Poderoso Maestro el Gran Dragón Dominador del Universo Amo y Señor Omnipotente
de la Tierra”. Preguntó uno: “¿Por qué?”. Respondió el otro: “No lo dejó venir
su esposa”… Dos semanas ya llevaba don Chinguetas fuera de su casa en un
largo viaje de negocios. Cuando iba a regresar se enteró de que su vuelo había
sido cancelado por mal tiempo. Llamó por el celular a su mujer y no pudo
establecer comunicación con ella. Marcó entonces el número del teléfono de su
casa y le contestó la nueva criadita. Don Chinguetas le pidió: “Dile a la
señora que no podré llegar hoy en la noche”. Preguntó la fámula: “¿Quién
habla?”. “¿Cómo que quién habla? -se molestó el viajero-. Habla el señor”.
Volvió a inquirir la muchacha: “¿Cuál de los señores?”… Los recién casados
llegaron al hotel donde pasarían su noche de bodas. Preguntó el novio: “¿Cuál
es el precio de la habitación?”. Le informó el recepcionista: “500 pesos por
cada uno”. El muchacho entregó un billete de mil. En voz baja le preguntó su
mujercita, desolada: “¿Nada más van a ser dos?”… Chicholina tenía el busto
muy beneficiado. Su problema era que anhelaba cantar acompañándose ella misma
con la guitarra, y no podía hacerlo porque la medida de su busto le alejaba el
instrumento de tal modo que no lo alcanzaba. Así pues fue con una cirujana
plástica y le pidió que le redujera el busto. El día de la intervención,
estando ya la chica bajo los efectos de la anestesia, dijo la doctora: “Olvidé
preguntarle a Chicholina de qué tamaño quería que le dejara el busto. Nadie
mejor que el residente para opinar sobre esto: Él sabrá qué tamaño de busto
prefieren los hombres en las mujeres”. Hizo venir al joven practicante y le
explicó el problema: “Esta paciente no puede tocar la guitarra por lo grande de
su busto, y me pidió que se lo redujera. ¿De qué tamaño crees que se lo debo
dejar de modo que les guste a los varones que la van a oír?”. El muchacho echó
una mirada al problema -a los dos problemas- y luego expresó su opinión:
“Doctora: sería una pena echar a perder esto. ¿Por qué no le sugiere que mejor
toque el violín?”… FIN.