El Mañana

jueves, 27 de febrero de 2020

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

Importando el terrorismo

12 enero, 2020

Este inicio de año nos ha recibido con una serie de
acontecimientos desafortunados, cuyos orígenes violentos, han sacudido al mundo
entero. Nuestro país, aunque ajeno de alguna manera a lo que en Estados Unidos
de Norteamérica se padece en cuanto a la xenofobia promovida desde lo más alto
de las jerarquías gubernamentales, se vio involucrado en otro hecho sangriento
más, que por sus características, es una copia exacta de aquellos devenidos en tiroteos
con arma de fuego en escuelas públicas, en donde adolescentes se convierten en
asesinos de la noche a la mañana.

El incidente del viernes pasado ocurrido en Torreón,
Coahuila, en donde un alumno de 11 años de edad, que cursaba el sexto año de
Primaria en el Colegio Cervantes, se quitara la vida, no sin antes haber
disparado contra una maestra y varios de sus compañeros de clase, es uno de
esos episodios sacados de lo más siniestro que una sociedad puede imaginar. Un
estudiante ejemplar, sin antecedentes problemáticos, mucho menos violento, sin
ninguna condición psiquiátrica predeterminada, de repente, sin motivo aparente,
se desquició armando una balacera con dos pistolas.

Habremos de recordar que hace tres años se produjo un hecho
violento con las mismas características en el Colegio Americano de Monterrey,
en donde un alumno de Secundaria también diera muerte a su maestra, para
después quitarse la vida con un revolver calibre .22. Y de igual manera en
aquel incidente tampoco se ubicaron señales conductuales negativas que hicieran
pensar que el estudiante pudiera en algún momento realizar actos de tal
envergadura, dado su buen aprovechamiento escolar, así como su buena relación
con sus compañeros y maestros.

Sin embargo el común denominador, tanto en estos dos hechos,
como en los ocurridos en la Unión Americana, resulta ser la influencia de los
videojuegos con alto contenido violento al que los perpetradores tuvieron
acceso previo a sus acciones; así como todos, sin excepción, se encontraban
inmersos en redes sociales que incitan a la violencia extrema, como también
heroifican a los personajes que han realizado matanzas en masa y reciben, de
manera inductiva por gente completamente extraña, adiestramiento en tácticas
terroristas.

Aunado a todo este material cibernético violento al que los
niños de hoy en día están expuestos, si le añadimos los ingredientes del acceso
a las armas de fuego, que aunque en nuestro país, a diferencia de nuestros
vecinos del norte en donde se pueden adquirir literalmente en la tienda de la
esquina, su posesión y venta es ilegal, resulta relativamente sencilla su
adquisición facilitando la perpetración de este tipo de crímenes siniestros que
-hay que decirlo- pudieron haber sido evitados, si los padres de estos niños
hubiesen estado al pendiente de ellos.

Uno de los elementos principales que dispara la violencia a
edad temprana es, tanto la violencia familiar, como la disfuncionalidad en el
seno familiar. La importancia que tiene para los niños y adolescentes la
educación en valores, así como la enseñanza de hacer el bien basado en el
ejemplo de los padres, es básico para el sano desarrollo del menor para
convivir en sociedad. La responsabilidad que tenemos frente a nuestros hijos es
sumamente importante, más aun en el mundo actual en el que les tocó vivir, por
lo que es imprescindible el tiempo y la atención que les brindamos, así como
cuidar lo que consumen en todos los sentidos y nunca, ni jugando, normalizar la
violencia.

ADENDUM

Mil millones de animales han muerto por los devastadores
incendios en Australia. Especies enteras han desaparecido. En uno de los
acontecimientos más lamentables que el mundo entero haya presenciado, éste,
junto a lo que sigue sucediendo en la Amazonia en Brasil, en donde miles de
hectáreas de selva han sido consumidos por las llamas, afectan directa y
desastrosamente a nuestro medio ambiente de manera permanente.

La responsabilidad es nuestra sin lugar a dudas, y mientras
sigamos indiferentes, o no tomemos acción inmediata, acabaremos con nuestro
planeta en muy poco tiempo.

Hagamos algo, lo que esté en nuestras manos, ¡pero
hagámoslo!