El Mañana

domingo, 22 de septiembre de 2019

Adolfo Mondragón
Personajes de mi Pueblo y del Otro Lado Adolfo Mondragón

Ing. Jesús Ávalos Quiroz

18 agosto, 2019

En la colonia Nueva Era, hay una calle que lleva este nombre, estoy seguro que la mayoría de las personas que habitan en esa calle, ignoran quién fue el personaje cuyo nombre ostenta su calle. El Ingeniero fue el jefe del departamento técnico de la Junta Federal de Mejoras Materiales (J.F.M.M) que era la instancia federal encargada de administrar los recursos provenientes de la aduana local; por ahí de 1972, pasaron directamente a los municipios, dejando de existir la J.F.M.M; sólo quedó su nombre en una colonia junto al Parque Viveros. Lo peor es que mucha gente también ignora el significado de estas siglas.

En su calidad de jefe del departamento técnico, que era el equivalente a la Dirección de Obras Públicas de la actualidad, era el responsable de todas las obras que se realizaban; era muy común que simultáneamente estuvieran en ejecución varias obras, como cuando se construyeron las escuelas Ma. de Jesús de la Rosa “La Coronela”, la Esc. Antonio Moreno González y la Esc. Carmen U. de Rendón, más o menos en los mismos años se estaba construyendo la avenida Reforma hasta el entronque con la Av. México que apenas se iniciaba y el Monumento a Los Fundadores que remataba esta avenida.

El ingeniero Ávalos era poseedor de una memoria prodigiosa, era capaz de acordarse de detalles como cuando le llamaron los del S.A.S. (hoy Comapa) para decirle que no podían abrir una válvula en determinado crucero, inmediatamente puso a trabajar la computadora de su cerebro y les dijo que esa válvula era tipo italiana y se abría al revés; en otra ocasión, trabajando yo con mi papá, me pidió que buscara un teléfono y le hablara al Ingeniero pues no encontrábamos un punto de control topográfico – Parece, “Bardito” (a mi papá le decían Bardo) en el centro del crucero con el frente al norte, abra sus brazos y luego trace un ángulo de 30° y en esa dirección, adentro de la casa a un lado de la barda, ahí lo van a encontrar, y así fue. De ese tamaño era su memoria.

Personalmente supervisaba a cada uno de los ingenieros y arquitectos que estaban bajo sus órdenes, analizaba los planos, hacía sugerencias o daba órdenes con algún respecto, todos le consultaban algún detalle, nada escapaba a su supervisión, además de controlar el aspecto administrativo que llevaba Jaimito Saldívar. En época de estimaciones, trabajaba hasta tarde con todo el equipo, las secretarias al parejo de todos, pero las estimaciones debían de estar listas oportunamente para que los contratistas cobraran a tiempo, era un trabajal enorme. Claro, ellos, agradecidos por el trabajo extra, llevaban suculentos platillos generalmente del Rincón del Viejo.

Pese a su carácter, aparentemente muy austero, se permitía algunas bromas, a mí por ejemplo, cuando no quería contestar alguna llamada me decía: – Dígale usted, que digo yo, que dice usted que se vaya mucho a … a su madre-. Yo me hacía bolas, que dice él que digo yo… no pues no cuadra ni checa ni concatena, yo no digo nada. Era amable y condescendiente con sus secretarias, aunque muy exigente, con el equipo de ingenieros y arquitectos, así como los cadeneros y demás empleados administrativos se llevaban muy bien, pero sin perder el respeto a su posición, casi todos le decían “Patrón”.

En el mural de mosaico florentino que adorna la parte posterior del edificio de la actual Comapa, entre los personajes está él junto al Lic. Agustín Arriaga Rivera y el Lic. Antonio Arroyo Alba, poco a poco, el polvo del tiempo cubrirá su imagen y lo llevará al olvido, de hecho, ya, ese inexorable lo difuma en la historia; sin embargo, los que tuvimos el gusto de conocerlo y trabajar a su lado, mientras vivamos no lo olvidaremos, por eso escribo esto hoy, que al menos quienes viven en la calle que lleva su nombre, sepan quién fue este entrañable personaje de nuestro pueblo.

Gracias, amable lector por la gentileza de su atención y de haber compartido conmigo estos bellos recuerdos, le deseo un caluroso domingo (quisiera deseárselo fresco, pero es imposible).

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Y gritó

Personajes de mi Pueblo y del Otro Lado Adolfo Mondragón

Don Celso Piña