El Mañana de Nuevo Laredo

Luis Pérez-Benítez

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Luis Pérez-Benítez

28 julio, 2020

Japón prefiere invertir en México



El nuevo acuerdo de libre comercio de América del Norte T-MEC, fue promocionado por Donald Trump como un motor de creación de empleo estadounidense, pero los fabricantes de automóviles de Japón están optando en gran medida por mantener sus operaciones en marcha y pagar a los trabajadores mexicanos más o incluso pagar tarifas arancelarias, según un interesante artículo preparado por Shuji Nakayama y Ryo Asayama, periodistas de Nikkei, publicado en el sitio asia.nikkei.com. Y es que el T-MEC exige que el 40 por ciento o más de las piezas para cada vehículo de pasajeros sea fabricado por trabajadores a los que se les paguen al menos 16 dólares por hora como condición para hacerlos libres de tarifas en la región. Trump elogió esa característica como una forma de impulsar la producción en los EE.UU., que tiene una tasa por hora más alta que México. Sin embargo, en la opinión de Nakayama y Asayama, esto parece ser más bien un deseo de Trump, mas no una realidad.
La proporción de autopartes producidas por Estados Unidos y Canadá utilizadas en los vehículos ensamblados en México y vendidos en Estados Unidos fue de 13.5 por ciento en el 2018, según la Administración de Seguridad del Tráfico de Carreteras y Transporte de los Estados Unidos. La teoría de Trump era que la producción estadounidense inevitablemente aumentaría para cumplirse con el requisito del 40 por ciento que exige el T-MEC, pero los fabricantes de automóviles japoneses, que ya habían posicionado sus bases de producción en México de acuerdo con el antiguo régimen del TLCAN, no están dispuestos a levantar anclas. Una razón es el costo de mover su producción a otro país; así, Keihin -fabricante de piezas afiliado a Honda Motor- elevaría el salario por hora de los empleados en una de sus fábricas en México a $16 dólares, es decir, al triple de la tasa promedio de una fábrica de autopartes en México, pero aún así más barato que migrar sus plantas a Canadá o a Estados Unidos.
Por su parte el fabricante de componentes automáticos Piolax, también elevará el salario por hora en su planta mexicana a $16 dólares y está instalando robots para mitigar el aumento de los costos de mano de obra, dijo su presidente Yukihiko Shimazu. Según la fuente citada, a Toyota Motor – que construyó una nueva planta en México en el 2015- tampoco le resulta fácil cambiar de plan; su nueva planta comenzó la producción a gran escala de camionetas en febrero de este año. Como sabemos, las camionetas son populares en los EE.U.U., y estarían sujetas a una tarifa del 25 por ciento de no cumplir con los requisitos de contenido regional en el nuevo tratado, por lo que si Toyota no opera su fábrica ya instalada, no podrá recuperar su inversión.
En última instancia, afirman Nakayama y Asayama, los consumidores pagarían el precio de una producción ineficiente y por el aumento del flujo de componentes. Por su parte la agencia de investigación estadounidense Center for Automotive Research estima que entre el 13 por ciento y el 24 por ciento de todos los automóviles vendidos en los Estados Unidos, estarán sujetos a aranceles. El centro también indicó que las ventas de automóviles estadounidenses caerían hasta en 1.3 millones de unidades al año debido a la política comercial de la Administración Trump, incluidas las sanciones a China y estima que se perderían entre 70 mil y 360 mil puestos de trabajo. La pandemia también está arrastrando la demanda, estableciendo un camino difícil para la industria automotriz, concluye la fuente. Hasta pronto. Fuente consultable en https://asia.nikkei.com/Business/Automobiles/Japan-auto-companies-triple-Mexican-pay-rather-than-move-to-US

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