El Mañana de Nuevo Laredo

Gerardo Villegas Rodríguez

Pleroma Zero

Gerardo Villegas Rodríguez

25 agosto, 2020

Julian Assange, héroe de la era de la hiperinformación



Dice Wikipedia que “la palabra héroe proviene del griego antiguo ἥρως (hērōs) y podía ser aplicado tanto a hombres como a mujeres ilustres. El concepto apareció por primera vez en Grecia y fue aplicado en la cultura por Píndaro, quien distingue entre dioses, héroes y hombres. A su vez Platón distingue entre dioses, démones o demonios, héroes y hombres. En la época arcaica Hesíodo define héroe como ‘semidiós’ o ‘dios local’ mientras que Aristóteles declara que los héroes eran, tanto física como moralmente, superiores a los hombres”.

La nomenclatura actual de héroe ha sufrido modificaciones y se ha subvertido en muchos planos de la vida moderna, por ahora hay héroes de diversas índoles y menesteres, existen héroes deportivos, héroes de la guitarra, héroes de guerra, etcétera, pero la esencia del significado permanece, y si hay alguien que pueda cargar sobre sus hombros ese apelativo de gran escala es nada menos que el hacker australiano Julian Paul Assange Hawkins (Melbourne, 1971).

Fundador del portal de filtraciones, Wiki Leaks, Assange llamó la atención internacional en 2010, cuando publicó una serie de filtraciones proporcionadas por la exanalista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos, Chelsea Manning. Estas filtraciones incluyeron el video del asesinato colateral durante el ataque aéreo en Bagdad, Irak, en abril de 2010, los registros de la guerra de Afganistán en julio de 2010, los registros de la guerra de Irak en octubre de 2010 y Cablegate en noviembre de 2010. Después de las filtraciones de Assange de 2010, el gobierno de Estados Unidos inició una investigación criminal sobre WikiLeaks.

Mientras tanto abogados y académicos legales australianos y de gran parte del mundo han pedido al gobierno de Reino Unido que ponga fin a los procedimientos de extradición contra Julian Assange, y lo libere. Asimismo, el acusado está luchando para evitar ser enviado a Estados Unidos para enfrentar 17 cargos bajo la Ley de Espionaje y conspiración para cometer una intrusión informática después de la publicación de cientos de miles de documentos clasificados en 2010 y 2011

En abril del año pasado Assange fue sacado a la fuerza de la embajada ecuatoriana en Londres y arrestado, luego de que Ecuador revocara su asilo político e invitara a oficiales de la policía metropolitana a entrar a sus instalaciones en Knightsbridge, Assange llevaba viviendo en la embajada casi siete años.

Desde entonces ha estado detenido en la prisión londinense de Belmarsh desde que fue condenado a 50 semanas de cárcel por violar las condiciones de su libertad bajo fianza, sin embargo, Belmarsh ha sido objeto de escrutinio repetidamente en los últimos años, después de que un preso preventivo fuera encontrado muerto en su celda en enero, lo que provocó una investigación por parte del ombudsman de prisiones.

El hombre fue el tercer preso que murió en Belmarsh durante el último año, mientras que otro recluso fue encontrado muerto allí en noviembre.
Durante su prisión Julian Assange fue esposado 11 veces, desnudado dos veces y le fueron confiscados los archivos de su caso después del primer día de su audiencia de extradición, según sus abogados, quienes se quejaron de interferencia en su capacidad para participar.

Mientras tanto, muchas naciones hacen mutis respecto al caso Assange, quien se ha convertido en una víctima del sistema o del Deep State, incluso el presidente estadounidense Donald Trump, le ofreció aun perdón si decía que Rusia no participó en la filtración de correos electrónicos del Partido Demócrata.

La lucha de Assange y personas como Edward Snowden y Chelsea Manning continúa por ver un mundo libre de desinformación, en plena época de la postverdad y Fakenews, de esa manera el mote de héroes modernos les viene como nota al calce de sus nombres en un mundo donde existen “periodistas” y medios, que como el Reforma, simulan e incluso realizan montajes como es el caso de Rafael Loret de Mola, por el tristemente célebre affaire Florence Cassez.

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