El Mañana

sábado, 20 de abril de 2019

Álvaro Morales
Sentir Cívico Álvaro Morales

La amistad en tiempos de cólera

5 febrero, 2019

Se avecinan, nuevamente, los tiempos electorales en Tamaulipas; las diferencias, las polarizaciones, las propuestas, los principios, todo esto que se pone sobre la mesa y que los ciudadanos deberán tomar en cuenta para decidir sus opciones. Aunado a esto, uno de los factores que más se dañan es aquel de la amistad. Las campañas políticas han sido excusas para que amistades se pierdan, amores se rompan, familias se dividan.
La política es pasión, muchos de quienes estamos en ella es porque creemos firmemente en nuestros principios, en los ideales, en un proyecto que puede llegar a cambiar algo, la ciudad, el estado, el país entero. Es sano que defendamos esos ideales y luchemos por ellos, que busquemos convencer de aquello que nos mueve, que haya muchas voces, diferentes opiniones, que discrepemos responsable, respetuosa y genuinamente.
Lo que envilece es cuando se llega más allá del diálogo, de las palabras y acciones responsables, cuando un grupo político o candidato prohíbe a otros, de una manera tan indigna, a tomarse fotografías con tal o cual persona, a asistir a reuniones en donde se encuentre tal oponente, a darle un “me gusta” a sus propios amigos, sólo porque pertenecen a una fuerza política distinta a la de ellos, y eso es por decir lo menos.
Hemos vivido, lamentablemente, creyendo que la política es el más sucio de los juegos, en el que para triunfar debes traicionar, dañar, arrastrarte, dar la espalda. Eso no es política, eso es lo que un grupo minoritario aferrado al poder nos ha hecho creer. La política debe ser respetuosa, con debate y diálogo de frente, teniendo la madurez suficiente para dejar a un lado el odio personal y buscar el bien común.
Sé lo que es la amistad en tiempos de política, en tiempos de cólera. He vivido en carne propia el distanciamiento de amigos sólo por pensar diferente. Sé de soledad, de traiciones, de cómo hay aquellos que por intereses mezquinos cometen la bajeza de apuñalar por la espalda. Sé lo que duele, lo que lastima ver a quien considerabas amigo ahora te escupe en la cara, te da la espalda, te injuria. Sé lo que es llegar a un lugar y que no quieran saludarte por miedo a que alguien pueda decir que lo vieron conmigo. Sé el dolor de la amistad en la política.
¿Cómo llegamos a esto? ¿Cómo es que se dobla la frente por un puesto? ¿Cómo es que cerramos la puerta a un amigo por la aceptación efímera de un político? ¿Cuándo perdimos esa humanidad por el interés o el miedo?
Podremos tener pensamientos distintos, soñar distinto, tener soluciones diferentes, pero nunca debemos quebrar nuestra integridad, abandonar los principios de lealtad, de honor, de justicia. Podremos ser unos de izquierda y otros de derecha, pero al final debemos entender que las dos son alas de una misma ave. Que podremos tener visiones distintas de México pero no distintos Méxicos.
Y al final, seremos juzgados por nuestros actos y nuestra conciencia pasará factura, y sopesará nuestros errores. Al final pesará mas sobre nosotros el amigo traicionado que un efímero puesto, pues la amistad es un regalo que no se obsequia a todos ni todos los días. Porque siempre es mejor encontrar un amigo en la calle, verlo de frente, estrecharle la mano, darle un abrazo, a tener que agachar la cabeza, llenarte de pena y pasar de largo.
Por eso, ahora en estos tiempos de política colérica, seamos capaces de cruzar por el pantano y no mancharnos. De luchar por lo que creemos sin traicionar a los que queremos. De no cegarnos por las pasiones erróneas, por promesas fugaces, por falsos elogios. De debatir con respeto a las opiniones de los demás.
Tengamos el valor de no dar la espalda a un amigo por un beneficio político, no vale la pena, porque somos humanos y tendemos a arrepentirnos. Aunque siempre habrá una llave que puede abrir las puertas de aquellos corazones que dañemos y quieran ser abiertos, una llave hecha de una palabra singular: Perdón.