El Mañana

martes, 23 de abril de 2019

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La Candelaria

2 febrero, 2019

La muerte de Daniel, de 15 años, definitivamente tocó una fibra sensible de la comunidad neolaredense por muchas razones.

En redes sociales sus compañeros de escuela manifestaron su pesar y algunos incluso confesaron que no siempre tuvo el mejor de los tratos por parte de algunos de ellos, pues varios dieron a conocer que en ocasiones lo molestaban, pero se justificaron diciendo que era solo una “broma”, aunque reconocieron que en ocasiones si eran muy “pasadas”.

Esto fue una muestra de arrepentimiento de algunos que lo conocían, mientras que otros de sus compañeros optaron por homenajear su memoria de la mejor manera posible, pues varios revivieron los buenos recuerdos sobre este joven.

Siempre recordarán el ejemplo del muchacho que llegaba a clases manchado de grasa y aceite de auto y cansado de una larga jornada de trabajo en un taller mecánico en el que se encontraba todas las mañanas, alguien que no mostraba excusas para no estudiar a pesar de su necesidad económica.

Murió trabajando, ya había dejado el empleo en el taller mecánico, pero ahora se dedicaba a vender dulces para apoyar a su familia. Sus dulces quedaron regados en el pavimento.

Ese día su mamá al despedirse no sabía que sería el último, pero un presentimiento la llevó a insistirle que no saliera.

El miércoles iría por última vez a clases sin saberlo, el jueves su pupitre estaba solo, y sus compañeros lamentando su pérdida, reflexionando sobre la fragilidad de la vida y recordando los momentos que llegaron a pasar con Daniel en vida.

Para muchos de sus compañeros su partida les deja una conmoción no sólo porque ya no lo verán en clase, sino porque se enfrentan por primera vez de cerca con el concepto de la muerte, algo que no siempre se comprende del todo siendo joven.

Hoy es el día en que quienes encontraron un muñequito de plástico en su Rosca de Reyes deberán llevar los tamales o los refrescos según sea el caso.

La tradición supone que es un buen augurio o una bendición para quien le toca el “monito” y en consecuencia debe compartir su buena fortuna el 2 de febrero con sus semejantes, pero hoy en día es visto casi como lo contrario porque implica hacer un gasto.

Mientras tanto las “tamalerías” de la localidad -que no son tantas- tienen preparado para hoy una producción masiva de tamales, pues un gran porcentaje de la población comerá ese platillo el día de hoy, en promedio -bajita la mano- de cinco a seis por persona; y eso si no repiten bocado, puesto que muchos participan en varias roscas, una en la oficina, otra en casa y una más con los amigos.