El Mañana

viernes, 19 de julio de 2019

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La ciudad del humo

17 junio, 2019

Efectivamente este fin de semana fue muy caluroso, pero algunos dicen que parece primavera comparado con aquellos días en que hasta murieron dos personas y otros tantos debieron ser internados por deshidratación y golpe de calor.

En ciertos sectores de la ciudad predominó el humo de las carnes asadas, definitivamente la forma más neolaredense de celebrar a los papás de cualquier edad.
Algunos recibieron corbatas, otros alguna camiseta o gorra de su equipo favorito, otros más sólo la felicitación, al final se trataba de que no pasara desapercibido el día.

Nuevo Laredo, junto con el resto de la frontera vive un fenómeno muy particular con una desintegración familiar, por encima del promedio.
Cualquiera que haya vivido algunos años en la ciudad se ha percatado de la enorme cantidad de madres solteras que deben sacar adelante a la familia por su cuenta, esto es precisamente un fenómeno que tristemente es más común en la frontera por varias razones que se combinan; al final, son historias o patrones de conducta que se repiten una y otra vez.
Más allá de las causas -que deben ser atacadas para evitar que se extienda el fenómeno-, las consecuencias no son favorables para los hijos.
Es común que la ausencia total del padre y que la madre esté siempre ocupada -que es un escenario frecuente- se traduzca en que los hijos se críen en las calles y eventualmente adquieran malas enseñanzas y costumbres que eventualmente derivan en que se dediquen a actividades criminales.
Curiosa y tristemente es común que este repita la historia y sea eventualmente también un padre ausente.

En Laredo el 78% de los hombres tienen algún grado de obesidad o sobrepeso, en el caso de las mujeres -un poco menos-, 72%, es decir que de 7 a 8 de cada 10 laredenses deben tomar medidas para mejorar su salud; Nuevo Laredo no está precisamente mejor, pero después hablaremos de eso.
Mientras tanto, la diabetes e hipertensión seguirán causando estragos; es bien conocido que la mala alimentación y el sedentarismo son los catalizadores de estos males que se combinan con la elevada propensidad que tiene el segmento hispano de contraer diabetes, pues así lo dicta la genética de muchos.