El Mañana

viernes, 06 de diciembre de 2019

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La ciudad del humo

3 febrero, 2019

Hoy la ciudad se cubre de humo y se vacían las calles desde las 5:00 de la tarde, momentos antes los negocios de abarrotes y expendios de cerveza lucen completamente llenos; así es el ambiente del Super Bowl en una ciudad fronteriza como Nuevo Laredo.

Hemos adoptado varias de las celebraciones estadounidenses como el Día de Dar Gracias, Halloween y el Super Bowl, algo que no ocurre a la misma escala al interior del país, por obvias razones de proximidad geográfica y cultural; claro que en todo esto adoptamos de alguna manera sólo las que nos convienen, pues no celebramos las festividades patrióticas norteamericanas, por lo que al final existe un balance,

Es algo cultural, muchos pueden ser ajenos a la NFL y toda su temporada, pueden desconocer en su totalidad el deporte, pero uniéndose a la costumbre antes mencionada hoy harán o acudirán a algún festejo que incluya carne asada y cerveza por varias horas, otros mas verán el evento sólo por el espectáculo de medio tiempo -Halftime Show- que cada año implica una cuantiosa inversión en artistas que serán vistos en millones de hogares alrededor del mundo.

Ayer cerró un triste capítulo para la familia de Daniel, aquel joven que vivía una modesta casa de la colonia irregular Blanca Navidad, aquel muchacho que apenas el miércoles había cumplido 15 años, aquel estudiante que hacía el esfuerzo de seguir en la escuela por las tardes a pesar de que cada mañana debía trabajar para apoyar con los gastos de la familia.

Se fue de este mundo un adolescente que soñaba con ser arquitecto y mejorar su situación, la de su madre y su hermana.

¿Hay un culpable?, a muchos ya ni siquiera importó quién es el responsable ni que las consecuencias que habrá para esa persona, pues nada devolverá a Daniel su vida, ni sus sueños, ya no podrá ser arquitecto y esa pieza central en la vida de su madre y hermana se ha ido para siempre, al menos físicamente.

Legalmente hay alguien a quien se le atribuye la presunta responsabilidad de esta muerte “imprudencial” de Daniel; se trata de un padre de familia que al momento del percance viajaba -presumiblemente- con exceso de velocidad con su esposa e hijo pequeño en un ambiente lluvioso que dificultaba la visibilidad y el desplazamiento por las condiciones del pavimento.

Algunos se preguntan qué pasará por la mente de este padre de un bebé que mató -sin intención- al hijo de otra familia, probablemente en la siguiente lluvia no volverá a acelerar igual, tal vez tome más precauciones y sea más consciente de la responsabilidad que implica estar tras el volante, pero esto debe -al menos- servirnos a todos como una importante lección.

Es curioso cómo en una gran cantidad de accidentes de consecuencias mortales el responsable queda ileso, usualmente quienes mueren son terceros, peor aún que con frecuencia suele ser quien no la debe ni la teme.