El Mañana de Nuevo Laredo

Gerardo Villegas Rodríguez

Pleroma Zero

Gerardo Villegas Rodríguez

28 julio, 2020

La Era Netflix



Fundada en 1997, la plataforma Netflix, se ha convertido en una de las grandes empresas tecnológicas que han transformado la manera de ver cine y de realizarlo, además su despliegue en el mercado mexicano ha sido exitoso, convirtiendo a la empresa estadounidense en una indiscutible referencia para los cinéfilos.
Sin embargo, la oferta que proporciona Netflix, siempre deja que desear, independientemente de su catálogo de series y estrenos exclusivos, no existe un sitio para el público amante del cine de autor, o del cine clásico. Atrás quedaron las glorias de los cineclubes del siglo XX, sitios emblemáticos, que incluso llegaron a formar congresos internacionales, siendo presidenta de una asociación internacional, la crítica de arte, Raquel Tibol.
Lo cierto es que Netflix, nunca ha intentado ponerse en el lugar o estar del bando del cine de autor y el cine clásico, bastaba con ver, apenas hace un par de años, que en su catálogo de “clásicas” aparecía “E.T.”, lo que causaba una sensación agridulce debido a la falta de rigor cinematográfico de parte de la plataforma, que apuesta más al entretenimiento que al de la verdadera cultura cinematográfica.
No obstante, a menudo aparecen programadas películas de los ochenta hollywoodenses, que muestran los excesos de la época y sus emblemas, pero dentro de la vorágine de documentales dedicados a criminales y a la exaltación de las armas y la comida, aparece una película argentina que es un verdadero oasis dentro de toda la gama homogénea de la cadena estadounidense: “La Historia Oficial”.
Esta es una película de 1985 dirigida por Luis Puenzo y protagonizada por Norma Aleandro, Héctor Alterio, Chunchuna Villafañe y Hugo Arana con guion de Puenzo y Aída Bortnik. Este filme narra la historia de los niños de algunos de los desaparecidos de la brutal dictadura argentina de Videla y las vicisitudes de una pareja que “adopta” a una niña presuntamente robada a una de las víctimas de desaparición.
La película, recién restaurada, tiene un lenguaje sutil y posee una narrativa elegante que va mostrando paulatinamente el tema fundamental, la guerra sucia en Argentina, a momentos se percibe lenta, para los estándares actuales, pero en una pieza histórica que merece todo el tiempo apreciar, ante la programación de una película tan interesante queda la duda, por qué Netflix con todo su poderío, no apuesta por filmes de culto o bien, de clásicos del cine mundial.
De pronto parece que parte del deber de Netflix, es el de formar públicos y a su vez consumidores, tal como ya lo logró con sus series y algunas de sus películas, tales son los casos de “Roma” y “El Irlandés”, donde el espectador sabe de antemano a qué se enfrentará, pero con un lenguaje tecnológico innovador y de alta calidad.
Atrás quedaron los días de festivales y estrenos de alfombra roja, los cine debates y los cine clubes. Lo que queda es la memoria de la humanidad que se plasmaba a través de las pantallas de cine, y ahora de los Smart tv, laptops e incluso teléfonos móviles ante el embate de las plataformas de streaming.

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