El Mañana de Nuevo Laredo

Sebastián Martínez de la Rosa

La educación somos todos

Sebastián Martínez de la Rosa

17 septiembre, 2020

La Escuela de Tiempo Completo



El pasado 8 de septiembre se realizó la entrega del Presupuesto de Egresos 2021 al Congreso de la Nación; aunque se entregó para su análisis y posterior aprobación, inmediatamente se cayó en cuenta que en materia de educación se aprecian muchos recortes y en el caso del programa de Escuelas de Tiempo Completo, éste no se menciona por ningún lado, lo que hace suponer que desaparecerá. Esta situación ya se menciona desde hace algunos años; sin embargo, ningún funcionario ha aclarado si realmente desaparece o simplemente se le cambiará de nombre.

Lo anterior ha ocasionado que algunos maestros que laboran en este programa manifiesten su inconformidad por la -supuesta- desaparición de Tiempo Completo, pero ahora convendría preguntarnos… ¿realmente ha funcionado el programa?

Cuando mis padres iniciaron su educación primaria a principios de los sesenta, la jornada educativa iniciaba a las ocho de la mañana; a las doce del mediodía se les daba salida a los alumnos para que fueran a sus casas a comer y posteriormente regresar a las dos de la tarde a la segunda parte de la jornada que duraba hasta las cuatro.

Claro… eran otros tiempos, las casas de los alumnos se encontraban cerca de la escuela; cuando ellos llegaban a su hogar, ya los estaba esperando su mamá -quien no trabajaba- con un plato de comida listo.

Mi madre menciona que el maestro que iniciaba la jornada era el mismo que los recibía al regresar por la tarde a la escuela, en este tiempo a las mujeres les enseñaba bordado, tejido y manualidades diversas; a los hombres se les enseñaba carpintería y jardinería… toda la labor educativa la realizaba el mismo docente.

En la actualidad -de algunas administraciones pasadas a la fecha-  el gobierno federal ha instaurado en una gran cantidad de escuelas primarias el programa “Tiempo Completo”… el problema principal radica en que los alumnos no salen de la institución a comer a sus casas, algunas escuelas han tenido la fortuna de que les sean construidos comedores que es muy difícil mantener; los docentes que imparten las clases por las tardes no son los mismos que están en la mañana, esto ocasiona que exista un desfase entre las actividades regulares y las complementarias, además de la falta de disciplina que suele imperar por la tarde en algunos grupos.

El programa de Tiempo Completo parece ser una mala imitación de aquel que se implantó en los años sesenta, en primera porque ahora no se le permite al docente atender a sus mismos alumnos por la tarde, argumentando un sinfín de pretextos que van desde el impedimento por la doble plaza hasta cuestiones de organización interna de cada zona.

Otro problema es el mantener a los alumnos durante toda la jornada, algo que resulta problemático por el simple hecho de que en un lapso considerable de tiempo, los alumnos se quedan solos con la sola compañía del director, que debe esperar a que los maestros de la siguiente jornada lleguen para iniciar las labores vespertinas.
Pero el principal problema que se presenta con este programa es el de la infraestructura… algunos estados de la República se han negado a continuar con Tiempo Completo por el simple hecho de que las escuelas son ineficientes para desarrollar las labores de la manera en que el programa lo requiere; por una parte, algunas aulas deben ser habilitadas como comedores y cuando por fin se construye el tan ansiado lugar para consumir los alimentos, éste no es proporcionado con todo lo necesario para su buen funcionamiento.

El tiempo completo es bueno en teoría, para que tenga el funcionamiento esperado primeramente se debería adecuar la infraestructura y realizar el acomodo idóneo de los maestros… si el gobierno lo que pretendía en un inicio era brindar una educación de calidad mediante un programa eficiente, tendrá que permitir que los docentes que atienden el grupo por la mañana sean los mismos que los atiendan en la tarde; deberá adecuar las primarias antes de continuar con el desarrollo del programa y no sobre la marcha.

Dejemos de inventar y hacer sobre la marcha… se dice que echando a perder se aprende, pero en materia de educación este dicho representa un error garrafal.

Esperemos que de continuar el programa se le otorgue todo lo necesario para ser exitoso; desde funcionarios estatales empáticos y competentes hasta presupuesto suficiente para su óptimo desarrollo.

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