El Mañana de Nuevo Laredo

Adolfo Mondragón

Cosas de mi pueblo y del otro lado

Adolfo Mondragón

1 agosto, 2020

La infodemia



La infodemia es la tremenda pandemia que se ha desatado a raíz de la pandemia del Covid-19 y consiste en desinformar, desorientar y por consiguiente, alarmar a la población con noticias falsas, información descontextualizada o comentarios dolosos. Lo grave es que mucha gente sí se lo cree y obra en consecuencia. Han surgido todo género de remedios milagrosos y medicinas que, aseguran, se deberían de usar y la pandemia ya estaría controlada.
Otras peores que aseguran que la pandemia está manipulada con aviesos fines con no sé qué beneficiarios, llegan a hablar incluso de una vacuna que se inoculará a los ciudadanos a manera de chip, para mantenernos controlados. Se tocan los linderos de la fantasía explotando la buena fe o la ignorancia de la gente.
Pero eso no es todo, en los diversos medios de comunicación, escritos, radiofónicos, televisivos y ahora en redes, proliferan también informaciones tendenciosas o comentarios dolosos en contra del gobierno y su estrategia para mantener bajo control la pandemia en el país. Lo peor es que en su ignorancia total de los métodos estadísticos, usados en epidemiologia, universalmente, se atreven a decir que la estrategia es un fracaso y tiende a engañar a los ciudadanos. Yo me preguntaría, ¿con qué fin? ¿Qué beneficio obtendría el gobierno federal con ocultar información respecto a la pandemia?
También me pregunto si las cuotas de disimulo, chayo o mordida que reciben estos seudocomunicadores (con secundaria inconclusa) del gobierno municipal y tal vez estatal, los obliga a desinformar de esa manera. ¿Es tanta el hambre y la necesidad que no les importa engañar a la gente y llegar incluso a alarmarla? La función de un comunicador con micrófono o pluma en mano es la de proporcionar información clara y verdadera, sin agregados de su muy particular criterio; importan los datos no los comentarios al margen que salen sobrando, cada quien ha de formarse su propio criterio con la información recibida. Considero que para eso son los noticiarios, hay otros espacios, éstos sí de análisis y comentarios.
Nos toca vivir una época verdaderamente terrible y catastrófica, el larguísimo confinamiento nos está llevando a graves niveles de desesperación que pueden desembocar en depresiones, alteraciones del carácter y, por ende, conflictos familiares que nadie desea. Por esta razón, hoy más que nunca es imperioso que los medios contribuyan a bajar los niveles de estrés en la ciudadanía, proporcionando información veraz y oportuna, no datos falsos y con un corolario cargado de amargura y ataques a quienes manejan la pandemia. Esto sólo altera más las condiciones mentales y aviva los conflictos familiares. De ese tamaño es su falta de responsabilidad cuando hacen un mal manejo de la información.
Cada quien tiene derecho a formarse su propio criterio y creencias, todos somos libres de expresarlo, incluso de defenderlo; sin embargo, cuando tenemos una responsabilidad tan grande como lo es la facultad de comunicar noticias e información, entonces se torna imperioso que se haga con argumentos válidos y sólidos, no con burlas, ofensas y diatribas, eso demuestra que cuando falta el argumento, lo suple la ofensa. Pero no se vale, demuestra muy baja calidad moral y ausencia de valores y principios. Que nunca el hambre y la necesidad sean tan grandes como para venderlos.
Gracias amable lector por la gentileza de su atención, le deseo un magnífico fin de semana en familia, disfrútela, no sea que de repente acabe la pandemia.

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