El Mañana

sábado, 24 de agosto de 2019

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‘La invasión de los necios’

30 marzo, 2019

Aldous Huxley solía decir que en el futuro -visto desde su realidad hasta principios de los 60- el problema ya no sería la censura ni la represión sino la abundancia abrumadora de distracción en tanta insignificancia; para muchos estudiosos este pronóstico se está cumpliendo pues vivimos en la era de lo políticamente correcto donde todos debemos ser “iguales” y esto se pasa al área intelectual, donde en redes sociales parece pesar lo mismo la opinión de alguien que desconoce el tema sobre el que habla que el experto en esa misma materia.

Poco antes de partir de este mundo, Umberto Eco llamó a este fenómeno “La invasión de los necios”, asegurando que: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la Invasión de los Necios”.

Tal vez sea un tanto radical esta afirmación, pero otros intelectuales coinciden en señalar los efectos negativos de vivir en los tiempos en que muchos opinan antes de pensar.

Los accidentes viales esta última semana han sido espectaculares y hasta mortales, pues en apenas unos días hemos visto no sólo un incremento considerable en volcaduras, sino los más aparatosos percances de los últimos meses concentrados en un marco de tiempo tan corto, en carretera y en la ciudad.

Esta situación ya representa un motivo obligado para reflexionar sobre el común denominador de estos accidentes, en el caso de las volcaduras de tráiler se habla de factores como el cansancio de los operadores, mientras que las que ocurren en vehículos particulares en área conurbada -aunque no lo admiten- se atribuyen a distraerse con el celular mientras conducen.

Otra de las estadísticas en las que México figura en los primeros lugares del ranking mundial -además de obesidad, violencia y corrupción- es en el consumo de whisky de lujo, segundo lugar global para se más exactos, sólo por debajo del campeón Estados Unidos.

Los mexicanos consumimos nada más 1.3 millones de cajas al año y las empresas de licor mundiales nos ven con muy buenos ojos, pues ni siquiera los países británicos -de donde es el whisky- beben tanto, más aún de lujo.

Entre las prioridades de los mexicanos suele estar el alcohol, eso nos queda claro y lo vemos constantemente en cómo a pesar de las crisis en todos los estratos sociales, siempre parece haber dinero para emborracharse, obviamente no es algo de que sentirse orgullosos.