El Mañana

lunes, 24 de junio de 2019

Carmen Aristegui
Artículo Carmen Aristegui

‘La maldita frontera’

30 marzo, 2019

Donald Trump arremetió de nuevo contra México. Muy temprano, antes de amanecer, escribió un tuit para reclamar la inacción sobre la migración indocumentada: “México no está haciendo nada para ayudar a frenar el flujo de inmigrantes ilegales hacia nuestro país… Todo son palabras y cero acción. De la misma manera, Honduras, Guatemala y El Salvador han tomado nuestro dinero por años y no hacen nada”.

Con suavidad López Obrador se limitó a decir: “lo principal del plan de México es crear empleos para que los migrantes centroamericanos se queden en México con una visa especial”.

El airado mensaje de Trump -cuyo tono tampoco debería causar demasiada sorpresa, porque airado escribe el personaje casi sobre cualquier tema en su cuenta de Twitter- fue replicado y amplificado horas más tarde en un vitriólico mensaje pronunciado anoche (nota: jueves) durante un mitin en Michigan.

Al referirse a dos caravanas que, según Trump, se aproximan a territorio mexicano, con la pretensión de llegar a Estados Unidos, lanzó más dardos para México: “podría detenerlas, así de fácil… si no lo hacen les costará mucho dinero, honestamente… si no lo hacen, vamos a cerrar ‘la maldita frontera’”. Sí, como se lee, “maldita frontera” le llamó.

La andanada de Trump se da a unos días de que el presidente López Obrador se reuniera con Jared Kushner, el yerno-asesor del Mandatario norteamericano, en la inapropiada -por decirlo suave- cena realizada en casa de Bernardo Gómez, el co-presidente de Televisa.

Poco se sabe, en realidad, de lo que ocurrió en ese encuentro y vaya que deberíamos saberlo. Se dijo, sí, que uno de los temas abordados fue, precisamente, el migratorio. ¿A lo que pasó o no pasó en ese encuentro con su yerno se refiere Trump con su tuit y gritos de reclamo? ¿Esperaba más, de esa cena, de lo que ya, de por sí, le ha sido concedido en materia migratoria por el actual Gobierno?

¿O acaso el enojo viene del reciente encuentro que sostuvo en Miami la secretaria Sánchez Cordero con Kirstjen Nielsen, del Departamento de Seguridad Interior, en el que hablaron del flujo migratorio, de las caravanas y de “movimientos distintos a los que estábamos acostumbrados”, según dijo la Secretaria mexicana? La Secretaria de Gobernación ha dicho que, según la información que se le ha dado, la de México es una migración que ha cambiado. Es ya una “migración transcontinental”.

Los migrantes no vienen sólo de Centroamérica, sino de África, Asia y procedentes de Panamá. Lo que Nielsen ha dicho es que otros grupos migratorios están entrando por Veracruz en cargueros. El panorama que pinta Estados Unidos sobre la migración en México le va agregando mayor complejidad.

Es obvio que Trump está en un juego político en busca de su reelección. Desde un lenguaje xenófobo y excluyente, inyecta miedo entre sus posibles votantes. La construcción de un muro, su fallida declaratoria sobre emergencia nacional y las puyas y amenazas a México y Centroamérica son las herramientas con las que alienta el miedo a una invasión compuesta de “violadores y criminales”.

El Gobierno de México, hasta este momento, ha esquivado una confrontación con el norteamericano, sin embargo, ayer por la tarde -después de los escupitajos que lanzó Trump durante el día-, la Cancillería salió al paso para afirmar que su política migratoria la define de manera soberana con base en sus propios intereses y le puso cascabel al gato al afirmar que no ha aceptado de manera verbal o escrita algún acuerdo sobre cooperación en materia de procesamiento de solicitudes de refugio o asilo.

¿El mensaje es que puede repensar su polémica decisión de mantener aquí a los migrantes que le devuelve Estados Unidos por “razones humanitarias” y que han convertido de facto a México en un “tercer país seguro”? Parecería que el punto de quiebre se aproxima.

The New York Times publicó un reportaje en el que revelaba que la postura del Gobierno de López Obrador sobre el tema migratorio es “una postura estratégica” para no hacer enojar a Donald Trump. Lo que nosotros percibimos desde acá es que “la postura estratégica” de Trump es hacer enojar al Presidente de México. Veremos quién gana.

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