El Mañana

domingo, 22 de septiembre de 2019

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La mejor publicidad

24 agosto, 2019

El Municipio va a repartir en las primarias algunos libros, uno de ellos se llama “Me Divierto y Aprendo 2”, en portada trae el Parque Viveros, algo icónico de la ciudad, pero en contraportada va el rostro en grande y a todo color del Alcalde, algo que para muchos es totalmente innecesario.

Si un gobierno municipal tiene la iniciativa de proveer de cierto material escolar y/o didáctico, es una contribución positiva; sin embargo, cuando ésta incluye una enorme promoción de la figura del Alcalde, se interpreta como que la intención no es dotar a los alumnos de algo provechoso sino de un artículo proselitista.

Esto sólo habla de las intenciones del político que sólo busca promoción y reconocimiento personal y no el asistencialismo, que a final de cuentas ni siquiera se trata de caridad ni de un favor, pues se hace con recursos del propio ciudadano.

Muy común es entre los políticos que quieran que se les agradezca por hacer lo que ya es su trabajo y como en este caso aprovechar cada oportunidad para hacer proselitismo de la peor manera, pues dicen que la mejor publicidad es dejar que el trabajo duro hable por uno y no sólo imprimir el rostro del político en lo que sea.

Pocos lo saben, pero por ley los taxis en Nuevo Laredo -y áreas con calorones como los de aquí- deben contar con aire acondicionado, sabemos que es básico, pero también se supone que para poder circular deben cumplir con este requerimiento -entre otros-, aunque la delegación local de Transporte Público tiene la reputación de hacerse de la vista gorda en los principales requisitos.

Uno de los lineamientos fundamentales es que la antigüedad de las unidades -ya sea camiones o taxis- no sea mayor a 10 años, regla que evidentemente han ignorado magistralmente, tanto así que algunos camiones ya quisiéramos que tuvieran por lo menos 20 años de antigüedad, pues tienen 30 o más años.

Entre los “ingredientes” de las ciudades progresistas se encuentra la movilidad urbana y transporte público eficiente, que consiste no sólo en unidades vanguardistas -con aire y wifi como es común hoy en día- sino con una frecuencia de paso estable.

Al poder confiar en el transporte público como el medio “default” para traslados cotidianos, se va eliminando la necesidad de requerir un vehículo motorizado propio, de esta manera se reduce el tráfico al tener menos unidades privadas circulando y bajan también los tiempos de traslado, pero mejor aún, las emisiones que nos han orillado al calentamiento global.

Todo esto es una cadena que comienza simplemente con un buen transporte público, algo que en Nuevo Laredo parece un sueño guajiro, pero es más posible de lo que se piensa, para ello el primer obstáculo es la voluntad política.