El Mañana

domingo, 15 de diciembre de 2019

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*La nueva gran estafa*

9 junio, 2019

*En la ciudad* no hay otro tema más predominante que el calor. Ayer era insoportable realizar actividades al aire libre, pero para algunos estar bajo techo no era una opción, sino una necesidad por la naturaleza de su trabajo, como lo es el caso de los albañiles, quienes limpian las calles o venden helados.
Ayer vimos entre el más drástico de los casos, unos parrilleros que durante todo el horario de calor estuvieron asando carne, aunque bajo una lona, si estar a más de 40 grados en todo momento no era suficiente, ellos debían soportar el constante humo y calor de las brasas, por lo que fácilmente su área de trabajo superaba los 50 grados; se les veía sudar a chorros.
Eran las 11:30 de la mañana y ya estábamos a 38 grados, a las 2:00 de la tarde ya vivíamos en un horno y para las 4:00 estaba en su punto, pues el termómetro llegó a registrar 43 grados en ciertos puntos de la ciudad.
No debe tomarse a la ligera exponerse al calor, precisamente esto suele ser causa de terminar en el hospital con un caso severo de golpe de calor, enfermedades gastrointestinales y otros males.

*Una nueva estafa* está surgiendo en los estacionamientos de las grandes cadenas de autoservicio, los blancos de estos fraudes son principalmente personas de la tercera edad.
Como cualquier fin de semana una pareja de abuelitos fue de compras, al salir con el mandado y subirse a su auto se percataron de que tenían una llanta baja, solo el caballero se quedó para intentar solucionarlo, su esposa regresó a casa caminando -estaba a unas cuadras- pero se llevó su bolsa.
Un velador se le acercó a ofrecerle ‘ayuda’ por 70 pesos para llevar la llanta a la vulcanizadora y regresarla reparada y reinstalarla, pero su esposa se había llevado el dinero, por lo que el ‘viene-viene- se negó a ayudarlo y todavía lo insultó diciéndole que como era posible que no trajera 70 pesos.
Más tarde que pudo movilizarse llevó la llanta a una vulcanizadora cercana y al revisarla resultó que solo estaba desinflada; ahí mismo los empleados le revelaron que esto era muy frecuente y que usualmente los afectados eran abuelitos.
Todo indica que se trata de una estafa que ya es ampliamente conocida en las vulcanizadoras, pues los veladores presuntamente desinflan las llantas y ofrecen a quienes creen vulnerables la opción de encargarse del problema por 70 pesos o más, según vean lo que le pueden sacar; pues les aseguran que este precio incluye ir a la vulca a que reparen la llanta y volver a traerla.
Hace tiempo lo escuchamos como un caso aislado, pero ahora todo indica que ya se está volviendo una práctica común, es triste que siempre busquen aprovecharse de los adultos mayores en esta y otros tipos de estafas.

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