El Mañana de Nuevo Laredo

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18 mayo, 2020

La nueva normalidad



Hoy comienza la reapertura de gimnasios y en general otros negocios considerados como no esenciales en Laredo, algo que para el razonamiento colectivo parece traducirse en lo más parecido al regreso a la normalidad, pero es precisamente esa relajación de la disciplina del distanciamiento social que está derivando en repuntes de casos de Covid-19 en muchos lugares en que se está aplicando.

Aunque el Embajador de Estados Unidos en México advirtió sobre la posibilidad de aplazar las restricciones de cruce a mexicanos con visa de turista a territorio estadounidense, en los tiempos de Trump, esa declaración no pareciera tener el mismo valor e incluso con gran parte del territorio norteamericano retomando sus actividades comerciales, el 20 de mayo luce como una fecha muy firme para una reapertura.

Hemos comentado anteriormente como el tema de reabrir se ha convertido en un debate entre médicos y economistas, pues aquellos inclinados a la medicina consideran necesario mantener las restricciones que favorezcan el distanciamiento social, sobre todo la instrucción de ‘quedarse en casa’, mientras que otro segmento que ha sentido los estragos de la recesión económica -que es una gran mayoría que se ha visto impactada, exceptuando quienes fabrican o venden gel antibacterial y cubrebocas a gran escala- piden que ya se comience a reactivar la economía, claro con algunas medidas especiales.

Cuando comenzó el fenómeno, de alguna manera se entendía que al cabo de unos meses -tentativamente como para mayo se creía- pasada la contingencia todo volvería a la realidad cotidiana que vivimos siempre, pero ahora se está planteando una ‘nueva normalidad’ que parece estar asustando a muchos, pues en ese escenario no pareciera existir los conciertos, las convivencias usuales en restaurantes y bares, así como tantas cosas que solían ser de esparcimiento.

El hecho de limitar el acceso a tiendas al 25% de su capacidad parece ser suficiente para que algunas personas prefieran no acudir a menos que tengan que hacer compras necesarias, pues implica esperar en la intemperie que en los Dos Laredos implica por lo regular condiciones severas, aunque algunos otros con tal de tener una salida, lo aceptan
Al final el Covid-19 se convirtió en una pesadilla que no ha tenido fin, especialmente cuando se anuncia la posibilidad de nuevos brotes o cepas que obligarían a retomar cuarentenas o como dicen, adaptarnos a esa ‘nueva normalidad’ de vivir con un agente patógeno como amenaza permanente.

Algunos otros quieren verlo más como aquella contingencia de la influenza H1N1, que simplemente un día se incorporó a las enfermedades comunes y aunque sigue cobrando vidas no restringió la cotidianeidad.
Las verdaderas consecuencias aún están por verse y van mucho en el orden del empleo, liquidez de los gobiernos, empresas y particulares, incluso en el tenor de las afectaciones psicológicas.

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