El Mañana de Nuevo Laredo

Luis Pérez-Benítez

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Luis Pérez-Benítez

16 junio, 2020

La primera aduana de Nuevo Laredo



Dentro del marco de la celebración del aniversario 172 de nuestra ciudad, es importante recordar cómo fue que se estableció la primera aduana en Nuevo Laredo. Resulta que el 22 de agosto de 1885, se creó la primera aduana Monterrey- Laredo, según plasma en su importante obra el historiador Octavio Herrera titulada “Nuevo Laredo Historia de una ciudad fronteriza mexicana. Origen, traslado, transformación y modernidad”. Según el autor, al ser desocupado México por las fuerzas invasoras estadounidenses en la primavera de 1884, la nueva línea de la frontera mexicana volvió a estar a cargo de las fuerzas militares del gobierno mexicano para reafirmar la fuerza coactiva del Estado y posteriormente se crearon colonias militares con el objeto de formar una base firme de poblamiento defensivo y adicionalmente para establecer el contra-resguardo aduanal, una instancia fiscal de carácter político-militar para combatir el contrabando, que era ya considerado como delito grave. Paralelamente se reimplantó la Ordenanza General de Aduanas vigente antes de la guerra y que contemplaba aranceles muy altos.
Estas restricciones a las importaciones de la ordenanza citada, afectaron a las poblaciones de la frontera norte mexicana ya que del otro lado del río, surgieron nuevos asentamientos que se especializaron en el comercio hacia nuestro país, donde sus productos tenían una demanda importante. De esta manera “Laredo en Texas, ligado ahora directamente a la próspera ciudad de San Antonio, hizo de aquella población un activo importante fronterizo… por el contrario, en Nuevo Laredo sus habitantes pasaban penurias para lograr un mínimo abasto de los bienes de consumo más indispensables, sin que de ninguna manera se pudieran proveer desde el interior de México…”, cita textualmente el historiador Herrera.
Esto trajo como consecuencia la rebelión del plan de la loba, haciendo voltear a las autoridades federales hacia la frontera norte, ya que el contrabando desde el sur de Texas se convirtió en un floreciente negocio, pues los contrabandistas cruzaban furtivamente el río Bravo con sus mercancías, para hacerlas distribuir en la importante ciudad de Monterrey. Esto motivó que en octubre de 1853, el gobierno autorizara el libre pago de derechos de consumo de las mercancías que se importaran en las poblaciones fronterizas situadas desde Matamoros hasta Nuevo Laredo.Las citadas medidas no fueron suficientes para frenar el contrabando y como no existía la voluntad del gobierno de liberar el comercio internacional en la frontera, un nuevo cambio ocurrió cuando en mayo de 1885 estalló en el noreste una rebelión encabezada por Santiago Vidaurri, que hacía eco al Plan de Ayutla contra el controvertido personaje de Santa Anna. Así, Santiago Vidaurri asumió el gobierno del Estado de Nuevo León, haciendo extensiva su influencia política en Coahuila y Tamaulipas. De esta manera, el 22 de agosto de 1885, Vidaurri expidió una reforma al Arancel de Aduanas Marítimas y Fronterizas, mediante el cual se habilitó la Aduana Monterrey-Laredo, figurando Antonio Tamez como su primer administrador. Dos años después, el ayuntamiento inició las negociaciones relativas al usufructo del vado del río Bravo, siendo desde entonces el sitio por el que oficialmente estaba autorizado el movimiento internacional de mercancías en la villa de Nuevo Laredo. Hoy en día la región de los Laredos es el paso más importante del comercio internacional. Hasta luego.
Fuente: “Nuevo Laredo Historia de una ciudad fronteriza mexicana. Origen, traslado, transformación y modernidad”. Autor Octavio Herrera. D.R. Quintanilla Ediciones. Saltillo, Coahuila, México.

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