El Mañana

lunes, 21 de octubre de 2019

Adolfo Mondragón
Personajes de mi Pueblo y del Otro Lado Adolfo Mondragón

La señora reforma

22 septiembre, 2019

El pasado jueves se aprobaron algunas de las leyes secundarias de la Reforma Educativa; obviamente los conservadores, como les dice López Obrador a quienes se niegan a aceptar el cambio pues les afecta, se lanzaron con toda clase de improperios y adjetivos descalificativos en su contra, las caricaturas y memes no se hicieron esperar, el del periódico “deforma” se me hizo demasiado grosero y ofensivo, sin necesidad, se pueden decir cosas peores, pero con más clase. Evidentemente la elegancia no es su mejor virtud, ¿tendrán alguna?

En esta columna, desde hace mucho, cuando empezó la mal llamada Reforma Educativa de Peña Nieto, expresé mi inconformidad con ella, denuncié reiteradamente que a los maestros se les estaba dando un trato injusto y ofensivo, que el hecho de someterlos a un examen de admisión para otorgarles la plaza a la que tenían un derecho legítimo, era sólo un ardid para manipularlas, que no era posible que en el mes de junio les hubieran otorgado un certificado que avalaba su preparación para ejercer la docencia, para que luego en el mes de agosto los reprobaran y exhibieran públicamente como no aptos. ¿Quién estaba reprobando, el novel maestro o el podrido y obsoleto sistema educativo nacional?

Nunca tuvieron acceso a los resultados de tal evaluación, nunca supieron en qué se podían haber equivocado y finalmente, el instrumento no medía aspectos verdaderamente valiosos, sólo algunos conceptos faltos de pertinencia, incongruentes e inconexos. Teoría fría que no sirve en el día a día del aula. Lo grave es que fueron exhibidos ante la opinión pública de una manera cruel e inhumana. Puedo asegurar que la mayoría de ellos pudieron ser excelentes maestros, forjadores de un mejor futuro para muchos niños y les cortaron las alas, los frustraron y les hicieron trizas no sólo su autoestima, sino sus sueños y amor a la profesión.

La idea era terminar con la educación Normal, exhibiéndola como inoperante e insuficiente, querían llenar las aulas con profesionistas universitarios, carentes de la pedagogía y la didáctica que se aprende en las Normales. Y de la práctica que realizan los normalistas en las escuelas, con niños reales y problemas verdaderos.

En varias ocasiones tuve la experiencia de trabajar con jóvenes pedagogos egresados de la universidad y admitían su incapacidad para enfrentarse a los grupos, sabían mucho de teoría, pero carecían totalmente de la experiencia que da la práctica, los maestros éramos muy superiores. Sabían mucho, pero no sabían cómo enseñarlo. A diferencia del maestro que tal vez sepa poco, pero domina la técnica y el método, los niños aprenden porque aprenden.

Todos los que tenemos 50 años y más, fuimos formados por maestros que no eran evaluados, que accedían a su plaza sin presentar examen y sin embargo salimos bien preparados, dominando la lengua nacional, la aritmética, la historia patria y universal y con una sólida formación ética y cívica. Las mejores escuelas eran las públicas, la Carrillo, la Modelo, la Carmen U. de Rendón, la Antonio Moreno, la Cosme Pérez, Revolución, la Hidalgo y Miguel F. Martínez, todos recordamos con respeto a nuestros grandes maestros. En fin, cualquier escuela pública era muy superior a las escasas privadas, eso es lo que la reforma hará que vuelva: una escuela pública de gran calidad.

Con la actual Reforma Educativa, el Estado conserva la rectoría de la educación, en ningún momento se pone en manos de la CENTE ni del SNTE. Permitirles participar en el proceso de asignación de plazas no es entregárselas, sino reconocer un derecho que como representantes del gremio tienen, esto no significa que les abren las puertas para que se despachen a su gusto, como antes.

Obviamente tanto la CENTE como el SNTE se quieren adjudicar el logro de estas reformas, pero no olviden que ya habían sido anunciadas por el Presidente: pase automático y otorgamiento de plazas. En ningún momento hay sometimiento, sólo entendimiento, los dirigentes sindicales de cada organización seguirán adjudicándose estos logros para fortalecerse frente a sus agremiados.

Me hubiera gustado oír a todas esas voces, protestar cuando se vendían las plazas como en mercado al mejor postor, ante la complacencia y bajo el auspicio de las autoridades, entonces sí que el sindicato tenía el control absoluto del otorgamiento de plazas, muchas fortunas de líderes sindicales se hicieron con estas ventas; sin embargo, las voces callaron, las mismas que hoy gritan. La Reforma Educativa, va, contra viento y marea, pero va. Poco a poco se va a recuperar el nivel educativo que teníamos: los niños volverán a saber leer y comprender lo leído, a resolver problemas, a conocer países y capitales, ríos, montañas y la historia de la humanidad.

Los maestros también volverán a tener aquella mística magisterial que nos caracterizaba, volverán a amar su profesión y a los niños, volverán a tener iniciativa, capacidad propositiva, de organización, tendrán la oportunidad de cursos de capacitación y actualización permanente; las Normales del país volver a ser el semillero de profesores dispuestos a ir a donde la Patria los llame, siempre dispuestos a aceptar cualquier reto que se les presente en su vida cotidiana, como antes, como nunca debió dejar de ser.

Gracias amable lector por la gentileza de su atención, esté seguro que vienen buenos tiempos para la educación de nuestros niños, le deseo un extraordinario domingo en familia.

Cosas de mi pueblo y del otro lado Adolfo Mondragón

Y gritó