El Mañana de Nuevo Laredo

Álvaro Morales

Sentir Cívico

Álvaro Morales

12 diciembre, 2020

La sumisión del Congreso en Tamaulipas



La colusión y sumisión de los diputados locales panistas y sus aliados en Tamaulipas ha sido evidente y sin margen de discusión. Su labor no ha sido proteger a la ciudadanía sino al Gobernador, seguir sus órdenes, repetir sus palabras, defender al indefendible. Las veces que han tocado la máxima tribuna del Estado ha sido, en su mayoría, para excusar el manto de dudas que envuelve al ineficiente y corrupto gobierno estatal.
Por ejemplo, los diputados de Morena han propuesto la revocación de mandato, acciones de austeridad, modernización del transporte público, iniciativas todas que no dejan lugar a dudas que beneficiarían y empoderarían al pueblo. Sin embargo, ante lo ilógico que podría sonar, los diputados del PAN y sus aliados han votado en contra. Y esto es sólo para decir unas cuantas iniciativas.
No les importa el pueblo, sólo la apariencia de hacerlo. Les importa el poder, el dinero, todo lo que viene acompañado de la sumisión absoluta al ejecutivo estatal. No les importa modernizar el transporte público ni endeudar a la gente, ni la transparencia. No les importa si en el script que reciben antes de sesión dice que no debe importarles. No les importa si las instrucciones que les dan dicen que eso no es importante, sino hablar de temas federales que no les incumben a sus labores, pero sirven para desviar la atención.
A los diputados locales del PAN y sus aliados no les interesa si Cabeza de Vaca tiene investigaciones abiertas por corrupción, ni la sospecha de bienes obtenidos con recursos ilícitos, ni si sus cuentas son congeladas. No les importa salvo que les instruyan que debe de importarles para defensa del propio Gobernador. No les importa porque son empleados de facto de él, sólo por simulación dicen ser del pueblo.
La insensatez, el cinismo, la incongruencia es lo que une a los diputados panistas y sus aliados, como aquellos del PRI. No el amor por su Estado o sus representados. El Congreso del Estado se ha convertido en portavoz de los designios del ejecutivo, perdiendo su autonomía y su valor. Los diputados locales panistas y sus aliados se han convertido en títeres de un poder que envilece lo que toca, que corrompe y se apropia de la voluntad de ellos.
La realidad es visible, imposible de cubrirse con ese manto de opacidad que rodea al gobierno estatal. Por más que repitan las mentiras, por más que circule dinero para medios de comunicación y pasquines, por más videos en redes sociales en donde repitan lo mismo
hasta el hartazgo, han vendido sus conciencias, su dignidad y sus principios. Pero lo más doloroso es que, cegados por la soberbia, vanidad o sed de poder, han vendido también a su propia gente, a su pueblo.
La oposición de verdad debe triunfar en las próximas elecciones. No por afán político, sino por necesidad de recuperar el poder del pueblo, la dignidad del Congreso y la libertad de Tamaulipas. Deben triunfar los principios e ideales apegados a la gente, para servir a la gente, y para poner un freno al control desmedido de la corrupta mano del gobierno del Estado. Las bases de esa lucha ya se han puesto y deben continuar creciendo.

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