El Mañana

viernes, 28 de febrero de 2020

Miguel Rodríguez Sosa
Pasadizo Secreto Miguel Rodríguez Sosa

La ‘traición’, el nuevo partido de los expriistas

17 enero, 2020

Cual si fuera un episodio bíblico, el fuerte de los
militantes así como de los simpatizantes del Partido Revolucionario
Institucional local (PRI), de una forma gradual, le han estado dando “besos de
Judas” a dicho partido, dejándolo solo y en el abandono, quizás sea por esta
acción misma, que es hoy la “traición”, el nuevo partido de los expriistas.

Al menos para todos los neolaredenses sí que causa sorpresa
el ver a esos que por décadas se sirvieron del PRI, que se beneficiaron, que
por igual se abanderaron con sus colores e ideologías para lograr en muchas de
las ocasiones beneficios personales, a las primeras de cambio tan sólo lo estén
negando.

Que para ellos ahora sea una vergüenza el verlos merodear
por ese edificio político, que sea más que una ofensa el que tan siquiera se lo
mencionen o se les recuerde cuando de una forma más que comprometida se
jactaban de pertenecer, ser parte de ese equipo de campaña o futuro candidato.

Entonces, dónde quedó esa lealtad, ese orgullo que en su
momento presumían como militantes priistas, en dónde está esa fidelidad que
decían tener, ese gusto por pertenecer a dicho partido, en dónde quedó pues esa
fortaleza para al PRI ante todo y ante todos defender.

La historia del PRI en Nuevo Laredo por supuesto que tuvo
sus épocas malas, pero esa perseverancia, ese profesionalismo, ese trabajo en
equipo y conocimiento en materia política, cierto es que juntos fueron esos
elementos indispensables para salir por siempre avante, triunfantes sobre todo
en épocas de elecciones.

Claro que estos resultados, irritaban y en demasía a sus más
cercanos partidos políticos en su momento llamados de oposición, pero que al no
contar éstos con esa unidad, con ese trabajo duro que el PRI demostraba y tenía,
en consecuencia, flaqueaban ante ese poderío político, sucumbiendo al
enfrentarlo.

Sabido es, que en el PRI local, existía esa cordialidad, esa
coordinación entre todos los que de cierto modo tenían una responsabilidad por
sacar adelante y de una forma correcta su encomienda, por lo que esos
militantes, colaboradores, registrados priistas inclusive organizaciones o
sindicatos y debido a su esfuerzo, defendían cabalmente a su partido, su
trabajo aun en contra de las adversidades.

Al ser priistas, se contaba con ese plus para presumir de
tener el poder político de Nuevo Laredo, de lograr lo que se propusieran, de
obtener todos los beneficios que se les ocurrieran o necesitaran tanto para
ellos como para sus familiares o colaboradores más cercanos, pero todo,
absolutamente todo a través del Partido Revolucionario Institucional local.

Por supuesto que el panorama político en Nuevo Laredo ha
cambiado, mas sin embargo es correcto pensar que esta actual ideología política
tampoco será eterna, pues la ciudadanía evoluciona no tan sólo su forma de ser,
sino por igual de pensar, generando esto como consecuencia el optar por
alternancias, el dar oportunidades por igual a todos políticamente hablando.

Nuevo Laredo tiene ahora mucho más campo para seleccionar al
partido político que lo gobierne, cuenta con ese panorama más claro y preciso
para definirlo como el idóneo, como el bueno para ofrecerle su confianza, en
consecuencia, su voto.

Es válido para una ciudadanía que estuvo por decir así
sumisa a un solo partido llamado PRI, el despertar y alternar, pero también es
válido demostrar ese respeto por ese instituto político máxime que muchos de
sus oportunistas miembros ya lo abandonaron.

Valorarlo, al haberse ya sacudido de esos elementos que tan
sólo iban por logros personales, mas nunca pensando a favor de la ciudadanía,
al ser estos elementos los que realmente más que el PRI como partido, hicieron
daño a Nuevo Laredo.

Hoy da pena el ver a esos que en muchas de las ocasiones
tocaron a las puertas de los hogares, de esos negocios, de esas empresas, que
recorrieron colonias o barrios el negar, vociferar en contra de ese partido
político que representaron llamado PRI, ese el que en su momento alabaron.

Vergonzoso ha de ser para muchos priistas por igual el saber
que esos elementos, son los mismos que andan por igual mendigando en otros
partidos políticos, rivales a los que en repetidas ocasiones políticamente
agredieron, retaron, con sus palabras insultaron.

La ciudadanía de Nuevo Laredo se merece ese respeto
político, quizás sí acepte que surjan otros partidos para tener más opciones,
conocer gente nueva que traiga en su agenda de trabajo nuevos proyectos e
ilusiones.

Lo que no es correcto, es ver a unos que se decían priistas
correr de un partido a otro cuando ya no les quedan más opciones, o de plano
que fueron rechazados por no cumplir con el perfil ofrecido, y enredarse en las
filas del partido de enfrente al estarle yendo mucho mejor y entre ellos
colarse.

Dar cuenta por igual que aquí en Nuevo Laredo, esas
organizaciones sindicales, de obreros entre muchos otros como el ramo
maquilador, y al no verle futuro al PRI local, estén optando dejar el pasado
político y buscar nuevas y mejores opciones, en lugar de apoyar al partido o
sea el PRI que en muchas ocasiones de ellos recibieron beneficios,
oportunidades, promociones.

Es una lástima para los neolaredenses el ver que esa
fidelidad de estos hoy expriistas hacia su propio partido, no era más que pura
pantalla para agenciarse poder político y fama.

Pues nunca, nunca el ciudadano de Nuevo Laredo por su mente
pasó, ni llegó a imaginarse lo que éstos a su propio partido le harían.

Hoy, muchos de esos expriistas ya no llevan esa camisa bien
puesta con las siglas del PRI bordadas al frente como símbolo de lealtad, hoy,
tan sólo llevan las siglas del PRI en las suelas de sus zapatos dejando huella,
sí una profunda marca a su paso como símbolo de traición.