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19 octubre, 2020

Laguito: un problema de Salud



El Consejo de Instituciones lo dijo claro, El Laguito pasó de ser un espacio recreativo a ser un problema de salud, que sin duda en el marco de un importante brote de dengue cobra mayor preocupación entre los vecinos, al ser un foco infeccioso.
Agua estancada es el principal ingrediente para el desarrollo del mosquito transmisor del dengue y si existe uno así a gran escala y permanente, es El Laguito, pues desde que no tiene los oxigenadores -desde hace más de cuatro años- ese lago artificial se convirtió en un enorme charco de aguas residuales.
Y es que a ese punto caen miles de litros diarios de pura agua de drenaje proveniente de las colonias Concordia e Infonavit, obviamente cargado de materia fecal que sólo llega para estancarse.
Para los vecinos se ha vuelto insoportable, pues de ahí emanan fuertes olores que hace de las carnes asadas una experiencia poco placentera, por estar soportando la pestilencia que hasta quita el hambre, según nos cuentan los colonos.
Acudir hoy en día, además del descuido en que lo ha dejado Rivas en sus dos administraciones, se observa el agua demasiado turbia y con una tonalidad verde que no da la impresión de un espacio saludable.
A las orillas, como en el área de muelles de madera por ejemplo, se puede observar el desarrollo de moho en la superficie del agua y alrededor de la vegetación inerte, incluso una capa de un polvo, lo que figura como evidencia del nulo movimiento de agua que tiene.
Años atrás, circular por la carretera nacional implicaba ver en el Laguito una gran fuente y al fondo probablemente otro chorro de agua de varios metros de altura, pues esos son los aireadores, que otros llaman oxigenadores, tan básicos para mantener sano ese cuerpo de agua.
Si el Laguito tuviera esos oxigenadores y detuviera las descargas de aguas residuales podría ser un bello espacio recreativo, incluso un lugar saludable para torneos de pesca -si se sembraran algunos peces- y otras actividades para que las familias convivieran de forma sana, pero la realidad es que se trata de un espacio tan desaprovechado.
En la administración previa a la primera de Rivas se intentó rescatar el espacio, se instaló un puente flotante que conectaba el espacio que todos conocemos con algo parecido a una isla -aunque en realidad no lo es- en la que se instalaron carpas, unas canchas y hasta una fuente tipo ‘pies mojados’, pero llegó la inundación que ya cumplió tres años que se llevó el puente flotante y hasta la fecha nada se ha hecho por reparar o siquiera mantener el lugar.
Rivas cree que al no dar mantenimiento a las obras previas a su gestión, va a dejar en mal a sus antecesores, cuando en realidad el que queda mal es él mismo, pues los ciudadanos le atribuyen al actual alcalde el descuido en todos esos espacios y sin duda la ciudadanía tiene la razón.
La observación y reflexión general de los últimos días de los ciudadanos ha sido un descuido generalizado de la ciudad, mucho más drástico incluso de lo acostumbrado por las autoridades y no nos referimos sólo a los espacios públicos, queriendo entender que no es tiempo aún de convivir de forma multitudinaria, aunque aún así no es excusa, pero no hay forma de que justifique no reparar las calles o dejar largos tramos en oscuridad total, además de que tampoco se ha visto inversión significativa en otros rubros, dejando una pregunta constante sobre el destino de los recursos públicos, pues no se ven por ningún lado.

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