El Mañana

jueves, 23 de enero de 2020

Pedro Chapa Salinas
En voz alta Pedro Chapa Salinas

‘Le muerden la mano a quien les quitó el bozal’

3 noviembre, 2019

Estamos
viviendo un verdadero parteaguas en la vida pública de nuestro país que sin
lugar a dudas genera
un ambiente positivo para la democracia y para las libertades que antes se
tenían censuradas por los gobiernos autoritarios y conservadores del régimen
que ya por fin quedó
sepultado, para bien de todos, por la gran mayoría de los mexicanos.

Ejemplo
inmejorable de este hito es el sano y noble ejercicio de total transparencia
que se dispone a diario por la Presidencia de la República para informar al pueblo de México de manera directa,
en voz del mismísimo titular del Ejecutivo, y de los miembros de su gabinete
legal y ampliado cuyos temas así lo ameriten, siempre de frente a la sociedad.

Esto,
habremos de recordar, no se hacía ni siquiera con la gran mayoría de la prensa
rastrera que se encontraba al servicio del Estado autoritario, cuando los jefes
del ejecutivo federal se manejaban mediante voceros que, aun así, con el total
sometimiento de los medios, batallaban para justificar las metidas de pata
presidenciales y en el mejor de los casos, servían de tapadera de las múltiples
mentiras oficiales.

Tampoco
habremos de olvidar que los pocos medios valientes que no se dejaron
amedrentar, así como las contadas plumas que aguantaron intimidaciones venidas
de los gobiernos corruptos y que no se doblegaron ante las amenazas, que en
muchos casos, lamentablemente se llegaron a cumplir, eran perseguidas,
vigiladas, censuradas y asesinadas sistemáticamente ante el silencio cómplice
del conservadurismo.

Ante esta
apertura sin precedentes de libertad de expresión, que forma parte esencial de
la cuarta transformación, se calentaron los ánimos entre algunos cuantos
reporteros asistentes a la mañanera del jueves próximo pasado en su interacción
con el Presidente,
en la que se le increpó
en varias ocasiones insistiendo en temas superfluos, faltando al respeto de la
investidura presidencial cuando se realizaba la explicación detallada sobre lo
ocurrido hace dos semanas en Culiacán, Sinaloa. 

El papel
que asumieron ciertos periodistas sobre el tema de criticar y desacreditar las
acciones gubernamentales argumentando la forma equivocada de llevar a cabo el
operativo, así como la información oficial inexacta que se había proporcionado
en un principio, misma que fue rectificada de inmediato, perdían de vista el
fondo sobre lo más importante del asunto que era evitar una masacre, cuya
esencia de salvar la vida de las personas, por lo visto no es nota para la
prensa fifí.

Lo que
era una política autoritaria que nunca fue criticada, sino aplaudida por estos
mismos medios, ya terminó. Este parteaguas significa precisamente lo opuesto, no
apostarle a la violencia, a la guerra que convirtió en un cementerio al país
entero, no apostar al exterminio, a destruir, a las masacres de inocentes como
daños colaterales.

Esto es
un indicador de cómo siguen estando los medios en general, por ello no hay que
olvidar la historia, nunca la prensa, después de ser una prensa abyecta,
sometida, rastrera, y censurada, había tenido garantizado sus derechos, como
hoy. Ahora se ensañan y atacan
a quien se los devolvió.

ADENDUM

La frase
de Madero que fuera mencionada por Andrés Manuel López Obrador como referencia
de uno de los episodios más oscuros de traición de la prensa a la libertad
misma, a la democracia, y por tanto, a la nación, que es utilizada como título
de la presente columna, no es para comparar a los perros con los periodistas
opositores al régimen de hoy. Pero al menos, sí, para recordar lo que no debe
volver a ocurrir.