El Mañana de Nuevo Laredo

Paloma Bello

Apuntes desde mi Casa

Paloma Bello

6 diciembre, 2020

Lectores y lecturas



Cada inicio de año, desde 1969, llevo a cabo la lectura deEl Principito. En el mismo ejemplar que me obsequió mi esposo, siendo novios, se observa el desgaste de las orillas y, desprendido, el cartón del lomo. El Principito engloba el mensaje elemental y sabio que el pensamiento debería tener vigente, siempre. De ahí que es saludable comenzar el año entre sus páginas.
Generalmente, asiento en el buró el pequeño montículo de libros a la espera. Este año, he disfrutado mucho el tomo Obras Maestras de Alberto Camus, que contiene dos obras de teatro: Calígula, y Los Justos. Las novelas El Extranjero, El  Huésped, La Peste, La Caída; el ensayo El Mito de Sísifo, sus Diarios de viaje y Seis crónicas sobre Argelia.
Confieso que en el momento juvenil de devorar libros, mi clan y yo no tomamos en cuenta a Camus porque nos enfocamos en Jean Paul Sartre, quien tenía diferencia de conceptos políticos contra Camus, aunque los dos han sido los autores representativos del Existencialismo y ambos merecedores del Premio Nobel de Literatura.
Siempre he considerado que todo en la vida llega en el momento adecuado. Descubrir a Camus ha sido una de las grandes revelaciones de mi existencia. Cada frase, cada párrafo, construidos entre realismo y lirismo, independientemente de los temas que aborda, me hacen pensar que si lo pudiese leer en el original francés, acabaría por enamorarme, tardíamente.
Enfrascada con este tomo, en el que El Extranjero brilla como obra cumbre, me fijé que no contiene El Primer Hombre, su novela póstuma. Al respecto, se sabe que el escritor argelino pereció el 4 de enero de 1960 a los 47 años, en un accidente automovilístico de carretera en el que le acompañaban su hija y una pareja de amigos incondicionales. Instantáneamente, fallecieron los dos hombres, que iban adelante, y sobrevivieron las dos mujeres.
En la volcadura, se esparcieron en el bosque 144 cuartillas redactadas a mano que llevaba en portafolios. Pasados los primeros momentos del drama, la hija y la amiga se dedicaron a recolectar el material hasta conseguir reunirlo.
Durante muchos años se descifraron los textos, impregnados con tachaduras y correcciones al margen, con letra casi ilegible, hasta que Catherine Camus, ya fallecida su madre Francine, decidió autorizar la publicación inconclusa, tal como viene, eincluyendo fotocopias del cuaderno cuadriculado y páginas de notas, de apuntes por demás interesantes y enigmáticos, que la convierte en una especie bibliográfica extraordinaria. Alberto Camus refería con honestidad, que El Primer Hombre sería su más valioso trabajo y está dedicado a su madre, una señora sencilla, analfabeta.
Recién he terminado un libro interesantísimo cuya lectura recomiendo: “El Pasado”, de Víctor Palomo. Está basado en los últimos años de la vida del poeta Manuel Acuña, relatado entre ficción y realidad. La investigación del tema es exhaustiva y la prosa delicada y elegante. Ganó el Premio Nacional de Novela “Ignacio Manuel Altamirano” 2017. (Edición del Gobierno del Estado de Coahuila).
En mi pequeña lista de pendientes, está un volumen enorme sobre la Historia de Estambul, tema que ha trastornado mis sentidos desde el año antepasado, pero que tiene raíz en los fascinantes cuentos que mandaba mi tío Ricardo Bello Cetina, cada vez que yo guardaba cama por alguna epidemia de las que padecimos los niños de mi generación, por falta de vacunas.
Mérida, diciembre 6 de 2020.

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