El Mañana

domingo, 15 de diciembre de 2019

Juan Manuel Oliva
Lluvia azul Juan Manuel Oliva

Limosnero

7 abril, 2019

Por extraño que parezca existen personas que en los primeros años de su existencia la instrucción no les da aprendizaje alguno: se ven imposibilitados desde el inicio en sus apremiantes necesidades; llegando a su mayoría de edad totalmente vacíos de información vital impulsora… y medio llenos de vicios, faltos de interés por servir y sobresalir.

La instrucción académica es vital en la densa problemática de la vida, quien sufra esta falta corre el riesgo de convertirse en una molestia social, o se abandona a sí mismo anticipando su triste final, el cual será un precio a pagar a la vida misma.

El limosnero no nace, en la mayoría de las veces se hace por falta de instrucción impulsora cada cual tiene su historia, no sería raro que seguidamente a tu casa lleguen este tipo de visitantes que deambulan por ahí.

La mayoría de pedigüeños están en perfectas condiciones físicas, a simple vista no les falta nada en lo exterior, la carencia está en lo interior, aferrada a una condición confusa e indefinida.

La mayoría de pedigüeños tiene su cuerpo completo, todo está bien, sólo que no usan su mente creativa.

Un limosnero ignora todo lo relativo a la vergüenza por sí mismo: llegan a automatizarse mucho en el pedir, porque sólo se dedican, a eso.

Son sobrevivientes de lo menos, tanto que lo único que saben hacer bien es estirar su mano: la cabeza, no saben para qué sirve.

Ignoran la gran fuente de creatividad y de ideas que cargan sobre sus hombros, si supieran la utilizarían en bien de los demás, pero no captaron instrucción de inicio.

Todo el que tiene necesidad de pedir salta a la vista su incapacidad, pero todo aquel que está completo es lo imperdonable, aun así DIOS con su bondad sin límites siempre tiene algo para ellos.

El rostro cambia en sus facciones, la forma es muy notable, pero no pierden su capacidad de agradecimiento, aunque se ha dañado su sentimiento.

De todo aquel que les da una ayuda, algunos lo hacen con temor.

La vida les niega información hasta de lo más elemental por lo cual todos rechazan superarse, no quieren compromisos sociales y todo eso los va convirtiendo en indeseables, alejándose de su propia comunidad.

El pedigüeño no sabe y todo eso los inhibe a buscar más preparación, la mayoría ni siquiera lo piensa, por eso no lo intentan.

Estos seres humanos se deben de re-instruir para que sean productivos, facilitándoles la reintegración social.

Existen personas con mucha autoridad: en materia impulsora del desarrollo humano.

No es nada fácil hacer de estos individuos… unos emprendedores y triunfadores, pero se puede intentar, la diferencia será muy notable.

El interés tiene pies, hay que recordar que la motivación hace milagros, arrastrarse es muy diferente a volar.

Cada quien obtiene de la vida lo que se merece, la autoridad sobre la materia debe tener la respuesta.

Si a los animales se les educa a un ser humano con mayor razón. Un día un individuo el cual se transportaba en “un asno se dirigía a realizar su trabajo; era fotógrafo, quería hacer de su labor algo sobresaliente: pensó en el jumento, lo entreno para reír y saludar a su público y lo logró en poco tiempo.

Debe existir una necesidad muy grande para que estos individuos anden deambulando por ahí; todo está bien y en ese sentido DIOS conoce los motivos que han obligado a estos seres a pertenecer a este plano vital.

Se están pagando deudas de luz que les corresponden por derecho de linaje; siendo arrastradas éstas, de generación en generación.

Poderoso DIOS gracias por escucharnos. Amén.

Lluvia azul Juan Manuel Oliva

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