El Mañana

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Luis Pérez Benítez
En directo Luis Pérez Benítez

Llegada del hombre a la luna, ¿un pequeño paso?

23 julio, 2019

Para muchos la llegada del hombre a la luna representó un grandísimo paso para la humanidad. Recordemos que el siglo pasado, a principios de los años sesenta, Estados Unidos decidió arrancar un proyecto tecnológico sin precedentes, que pretendía poner los pies del hombre en la luna antes de finalizar el decenio. Según refiere el ingeniero industrial Rafael Clemente en su interesantísimo libro titulado “Un pequeño paso para un hombre, la Historia desconocida de la llegada del hombre a la luna”, Estados Unidos logró su objetivo hace 50 años, precisamente en la madrugada del 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong y Edwin Aldrin pisaron nuestro satélite.

El proyecto denominado Apollo no fue un hecho aislado sino que estuvo precedido por una serie de misiones preparatorias, con y sin tripulación -humana y con animales (monos)- controladas por la entonces recién creada agencia denominada National Aeronautics and Space Administration (NASA), la cual entró en funciones el primero de octubre de 1958, impulsada por el entonces presidente Eisenhower, quien pretendía centralizar en un solo ente, todas las actividades espaciales de carácter civil. Entre los proyectos que la NASA heredó, figuraba uno puesto en marcha poco antes por la Fuerza Aérea Estadounidense y que consistía primeramente en poner al hombre en el espacio. Este proyecto, según refiere Rafael Clemente, inicialmente se llamó MISS (Man in Space Sooner), cambiando posteriormente su nombre al de Proyecto Mercury. ¿Y por qué el nombre al proyecto de Apollo? El autor Rafael Clemente afirma que el nombre de Apollo -con doble ele- para designar el programa lunar americano, fue sugerido en enero de 1960, por Abe Silverstein -hombre con mucha autoridad en la NASA y jefe de Programas de Vuelos Espaciales-durante una comida con directivos del Space Task Group, inspirado en un libro de mitología clásica en el que aparecía una pintura del carro de Apolo.

¿Y para México es relevante celebrar la llegada del hombre a la luna? Definitivamente sí, por varias razones. Hay que recordar que la Comisión Nacional del Espacio Exterior (CONEE), fue creada en México en agosto de 1962, por el entonces presidente Adolfo López Mateos, como una dependencia de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, encargada de controlar y fomentar en México todo lo relacionado con la investigación, explotación y utilización del espacio exterior con fines pacíficos. Los antecedentes de la CONEE se remontan a los años cuarenta en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), y en un grupo de técnicos al mando en ese entonces del Ing. Becerril, quien estaba dedicado al diseño, construcción y lanzamientos de cohetes. Para fines de los años cuarenta, el grupo de cohetería pasó a ser dirigido por el Ing. Núñez Arellano y para fines de la década de los años cincuenta, se realizaron los primeros lanzamientos con los cohetes bautizados como SCT 1 y SCT 2, puestos en órbita en 1959 y en 1960, respectivamente. Así, lo que parecía un sueño se hizo realidad con el lanzamiento de estos dos cohetes en nuestro país ante el asombro de mexicanos y extranjeros. Sin embargo el 3 de noviembre de 1977, el tristemente célebre José López Portillo, de un plumazo, desapareció a la CONEE.

Fue hasta noviembre de 2008 cuando el Congreso de la Unión a través de las comisiones unidas de Ciencia y Tecnología y de Estudios Legislativos del Senado, aprobó por unanimidad la expedición de la ley que crearía la Agencia Espacial Mexicana (AEM), por lo que nuevamente la comunidad científica mexicana se sintió muy satisfecha porque esto implicó la coordinación y desarrollo de proyectos importantes que tienen que ver con la ciencia del espacio exterior. De esta manera, según se dio a conocer recientemente, el Laboratorio de Instrumentación Espacial de la Universidad Autónoma de México, comunicó que México se está preparando para enviar a la luna, ocho robots autónomos e inteligentes que pesarán menos de medio kilo, con la finalidad de ampliar el conocimiento de ese satélite y construir estructuras con un panel solar. El proyecto se llama “Montaje Autónomo de Estructuras sobre la Superficie Lunar” y estaría apoyado por la compañía estadounidense Astrobotic Technology y con Fondos Sectoriales del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. De esta manera México podría ser el primer país latinoamericano en conquistar la luna, si es que el actual gobierno no le retira los apoyos al proyecto. El hombre en la luna, sin duda alguna, fue un gran paso para la humanidad. Hasta pronto.